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Cuando Jesús pasa, algo pasa
(II)


 

Zaqueo (Lucas 19.1-10)

Jesús solía estar rodeado de mucha gente. Marcos nos dice, “tan pronto” como en el capítulo 2, que “eran muchos los que lo seguían” (v. 15). Y más adelante señala que “mucha gente lo acompañaba apretujándose a su alrededor” (5.24).

Ese hecho hacía que no fuera extraño que a algunas personas les resultara muy difícil acercarse al maestro galileo cuando querían verlo para escucharlo mejor (o para “tocarlo”, como en el caso de la mujer que padecía de hemorragias).

Un caso así se le presentó a un hombre: Zaqueo, residente de Jericó. Zaqueo, como Leví, también era recaudador de impuestos para el Imperio, pero ocupaba un puesto superior, ya que se nos dice que era “jefe” de los que ejercían esa profesión en ese distrito.

Pero Zaqueo era un hombre pequeño, según dicen nuestras versiones. Y ese hecho complicaba más la realización de sus ardientes deseos de ver a Jesús. En efecto, cuando un personaje popular está rodeado de mucha gente, resulta muy difícil para otros que quieran verlo lograr ese objetivo porque lo tapan, y más si se trata de alguien, como Zaqueo, de baja estatura.

Zaqueo se enteró de que Jesús iba a pasar por Jericó, su pueblo. Y consideró que era la mejor oportunidad que se le presentaba para verlo. Al parecer, con verlo se conformaba. Pero... ¿qué hacer? Cuando llegara por allí seguramente ya estaría rodeado de mucha gente y le sería imposible acercarse lo suficiente para conseguir lo que quería. ¿Renunciaría a su propósito? Jamás.

Nos dice Lucas (ningún otro Evangelio cuenta la historia) lo siguiente: (a) Zaqueo echó a correr; (b) Zaqueo, sabiendo por donde iba a pasar Jesús, se adelantó a todos; (c) Zaqueo se encaramó a un sicómoro (árbol de higos silvestres); (d) Zaqueo, cuando Jesús se lo indicó, bajó del árbol a toda prisa; (e) Zaqueo recibió en su casa a Jesús; y (f) Zaqueo confesó su situación y expresó su deseo de retribuir con creces a aquellos a quienes había defraudado.

¿Qué nos dice todo esto?

Hay dos momentos en esta historia.

En el primero vemos a un hombre mayor (debió haberlo sido –aunque no haya sido propiamente viejo–, dado el cargo que ocupaba) que echa a correr para adelantarse a aquel séquito que acompañaba a Jesús. Ese no debió haber sido un espectáculo muy común, pero Zaqueo no paró mientes en ello.

Mas ahí no termina la historia. La carrera no fue todo, ya que no bastaba, pues a pesar de ella no le permitirían acercarse a Jesús. Como seguramente conocía bien el lugar, Zaqueo no corrió hacia Jesús, sino hacia un árbol. Este sería su salvación. Y sin pensarlo dos veces, lo trepó. Allí encaramado podría ver a Jesús. Si verlo correr habría sido un espectáculo poco visto, verlo encaramado habría levantado algún comentario burlesco. Un hombre mayor comportándose como un chiquillo. Pero a Zaqueo tampoco le preocupaba eso.

Es que cuando Jesús pasa, ciertas conductas humanas pierden sentido y otras cobran nuevos significados. Zaqueo quería ver a Jesús. Lo vio, pero también fue visto por Jesús. La mirada de Jesús le dio sentido a todo lo que Zaqueo había hecho hasta entonces.

El segundo momento ocurre ya en la casa de Zaqueo. A este no le importan las críticas negativas que los que no tenían interés en ver a Jesús (o solo querían verlo por curiosidad) lanzan contra este por atreverse a entrar a la casa de un publicano. Al contrario, Zaqueo cobra nuevas fuerzas y abre su corazón. Manifiesta que está dispuesto no solo a cambiar su vida de ahí en adelante sino también a resarcir, sin mezquindades, a aquellos a quienes, como cobrador de impuestos, había robado.

Algo inaudito había sucedido al paso de Jesús por Jericó. En palabras del propio Jesús, la salvación había llegado a la casa de Zaqueo.

Es que cuando Jesús pasa, se superan los obstáculos que se interponen ante quienes quieren verlo, y entonces la vida termina sacudida... y cambiada.

Plutarco Bonilla

Tres Ríos, Costa Rica

Enero, 2015

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*Biblia Dios habla hoy. Edición de estudio. Mientras no se indique otra cosa, todas las citas bíblicas en esta serie están tomadas de esta traducción.


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