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¡BASTA DE PENAS DE MUERTE!

Necesitamos generar un movimiento mundial de cristianos y cristianas

de toda confesión, para erradicar del planeta la pena de muerte.

El Papa Francisco, refiriéndose recientemente a la persecución de

fijan si son cristianos, afirmó: “a la hora de matar a los cristianos,

los asesinos no se católicos o protestantes, ortodoxos o

pentecostales”, apelando así a nuestra solidaridad mundial e

interconfesional. Debemos aplicar el mismo criterio: ser hombres y

mujeres solidarios, cualquiera sea nuestra confesión cristiana, ante

la pena de muerte de cualquier criatura de Dios, sea quien  fuere, haya hecho lo que haya hecho.

haya hecho lo que haya hecho.


El siguiente artículo no es más que la sistematización resumida del extenso

informe producido sobre el tema por Amnistía Internacional. Red Cristiana

Radical se adhiere a la repulsa global a los gobiernos que continúan con la

práctica salvaje de la pena de muerte. Como movimiento cristiano, rechazamos

por principio el pretendido derecho de tomar la vida de nuestro prójimo, sea  

quien fuere, haya hecho lo que haya hecho.

La pena de muerte en 2015: Alarmante aumento de las condenas a muerte,

mientras los gobiernos recurren a la pena capital para combatir la delincuencia  

y el terrorismo.

 

Los Estados utilizaron la pena de muerte, en un vano intento de hacer frente a

la delincuencia, el terrorismo y la inestabilidad interna. El fuerte aumento del

número de condenas a muerte se debió en buena medida a Egipto y Nigeria: en

todo el mundo se impusieron al menos 2.466 condenas, un 28 por ciento más que

en 2013. Se registraron 607 ejecuciones, casi un 22 por ciento menos que en 2013

(sin incluir las llevadas a cabo en China, país que ejecutó a más personas que el

resto del mundo junto). Se sabe que hubo ejecuciones en 22 países, la misma

cifra que en 2014.

Un número alarmante de países utilizaron en 2015 la pena de muerte para

responder a amenazas o supuestas amenazas para la seguridad del Estado y la

seguridad pública planteadas por el terrorismo, la delincuencia y la inestabilidad

interna.

En 2015 hubo casi 500 condenas a muerte más que en 2014, principalmente a

causa de Egipto y Nigeria, países en los que llegó a haber condenas colectivas en un

contexto de conflicto interno e inestabilidad política.

“Los gobiernos que utilizan la pena de muerte para responder a la delincuencia se

engañan a sí mismos. No hay pruebas que demuestren que la amenaza de la ejecución

tiene un efecto disuasorio frente a la delincuencia superior al de otras penas", dijo

Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional.

No obstante, en 2015 también hubo buenas noticias: se registraron menos

ejecuciones que en el año anterior y varios países adoptaron medidas positivas

tendentes a la abolición de la pena de muerte.

Países que más ejecuciones han llevado a cabo:

China volvió a ejecutar a más personas que la suma de todos los demás países del

mundo. Amnistía Internacional cree que allí se ejecuta y condena a muerte a miles de

personas cada año pero, como las cifras relativas a la pena capital se consideran

secreto de Estado, resulta imposible determinar el número exacto.

Los otros países que componen el quinteto que más ejecuciones llevaron a cabo en

2015 son:

Irán (289 ejecuciones anunciadas oficialmente y al menos 454 más no reconocidas

por las autoridades), Arabia Saudita (al menos 90), Irak (al menos 61) y Estados

Unidos de América (35).

Excluida China, se tuvo noticia de al menos 607 ejecuciones llevadas a cabo en 2014,

frente a las 778 de 2013: una reducción de más del 20 por ciento.

En 2015 se registraron ejecuciones en 22 países, el mismo número que el año

anterior. Esta cifra supone una reducción considerable respecto a la de hace 20

años, cuando, en 1995, Amnistía Internacional registró ejecuciones en 41 países,

y pone de manifiesto la clara tendencia mundial de los Estados a apartarse de la pena

capital.

“Las cifras hablan por sí solas: la pena de muerte está empezando a ser cosa del

pasado. Los pocos países que siguen ejecutando deben mirarse seriamente en el

espejo y preguntarse si desean seguir violando el derecho a la vida o unirse a la

inmensa mayoría de los Estados que han abandonado este exponente máximo de

pena cruel e inhumana", dijo Salil Shetty, secretario general de Amnistía

Internacional.

Seguridad del Estado

La inquietante tendencia de los países a utilizar la pena de muerte para combatir las 

amenazas contra la seguridad del Estado se hizo visible en todo el mundo con las

ejecuciones, en China, Pakistán, Irán e Irak, de personas acusadas de "terrorismo".

Tras el espantoso ataque contra una escuela de Peshawar, Pakistán reanudó las

ejecuciones. En diciembre de 2014 fueron ejecutadas en el país siete personas y el

gobierno declaró que ejecutará a cientos de presos condenados por cargos

relacionados con el "terrorismo". Las ejecuciones continuaron a un ritmo elevado en

2015.

En China, las autoridades utilizaron la pena de muerte como herramienta punitiva en

la campaña de “mano dura” contra los disturbios en la Región Autónoma Uigur del

Sin-kiang. Las autoridades ejecutaron al menos a 21 personas durante el año en

relación con diferentes atentados y tres personas fueron condenadas a muerte en un

acto público de imposición de condenas celebrado en un estadio ante miles de

espectadores.

En países como Corea del Norte, Irán o Arabia Saudita, los gobiernos siguieron

usando la pena de muerte como herramienta para reprimir la disidencia política.

Otros Estados recurrieron a las ejecuciones en intentos de responder a los elevados

índices de delincuencia. Jordania puso fin en diciembre a ocho años de moratoria y

ejecutó a 11 condenados por asesinato, mientras el gobierno afirmaba que era una

manera de poner fin al aumento de la delincuencia violenta. En Indonesia, el

gobierno anunció sus planes de ejecutar principalmente a traficantes de droga para

hacer frente a una "emergencia nacional" de seguridad pública y en 2015 cumplió esa

promesa.

Repunte de las condenas a muerte

En comparación con el año anterior, en 2015 hubo un espectacular incremento del

número de condenas a muerte dictadas: al menos 2.466, frente a las 1.925 de 2013,

un aumento de más una cuarta parte. Esto se debió en gran medida a los

acontecimientos en Nigeria y Egipto, donde cientos de personas fueron condenadas a

muerte.

En Nigeria se registraron 659 condenas a muerte en 2014, un incremento de más de

500 respecto a las 141 de 2014. Los tribunales militares impusieron durante el año,

en juicios diferentes, condenas a muerte colectivas contra unos 70 soldados que

habían sido declarados culpables de amotinamiento en el contexto del conflicto con

Boko Haram.

En Egipto, los tribunales impusieron al menos 509 condenas a muerte durante 2014,

400 más que las registradas durante el año anterior. Entre ellas se encontraban las

condenas colectivas dictadas contra 37 personas en abril y contra 183 personas en

junio, tras juicios injustos también colectivos.

Métodos y delitos

Entre los métodos de ejecución utilizados en 2015 figuraron la decapitación, el

ahorcamiento, la inyección letal y el arma de fuego. Se llevaron a cabo ejecuciones

públicas en Arabia Saudita e Irán.

Se condenó a muerte a personas por una serie de delitos no letales, como el robo,

delitos relacionados con las drogas y delitos económicos. Hubo incluso personas

condenadas a muerte por actos tales como "adulterio", "blasfemia" o "brujería", que

ni siquiera deberían ser considerados delitos. Muchos países utilizaron la imprecisa

denominación de "delitos políticos" para condenar a muerte a disidentes o presuntos

disidentes.

Desglose por regiones

AMÉRICA

Estados Unidos siguió siendo el único país que ejecutaba la pena de muerte en la

región, aunque las ejecuciones se redujeron de las 39 de 2014 a 35 en 2015, y

reflejaron la disminución constante en el uso de la pena capital en el país a lo largo

de los últimos años. Sólo siete estados llevaron a cabo ejecuciones en 2015 (frente a

los nueve de 2014); cuatro de ellos –Texas, Missouri, Florida y Oklahoma– fueron

responsables del 89 por ciento. El estado de Washington dictó una suspensión de las

ejecuciones en febrero. La cifra total de condenas a muerte disminuyó de 95 en 2014

a 77 en 2015.

ASIA Y OCEANÍA

La región de Asia y Oceanía fue escenario de una mezcla de novedades relativas a la

pena de muerte en 2015. Se registraron ejecuciones en nueve países, uno menos que

el año anterior. Pakistán levantó la moratoria de las ejecuciones a civiles. Se

registraron 22 ejecuciones en la región, aunque ese número no incluía China ni Corea

del Norte, donde fue imposible confirmar las cifras. Indonesia anunció sus planes de

reanudar las ejecuciones, principalmente contra narcotraficantes, en 2016.

Oceanía siguió siendo prácticamente la única zona del mundo libre de pena de

muerte, aunque los gobiernos de Papúa Nueva Guinea y Kiribati tomaron medidas

para reanudar las ejecuciones o introducir la pena capital.

ÁFRICA SUBSAHARIANA

El África Subsahariana fue escenario de especiales progresos en 2015. Se registraron

46 ejecuciones en 3 países, frente a las 64 ejecuciones en 5 países de 2014: una

reducción del 28 por ciento. Sólo se tuvo constancia de que se hubieran llevado a

cabo ejecuciones en tres países: Guinea Ecuatorial, Somalia y Sudán.

Madagascar dio un paso adelante hacia la abolición cuando su Asamblea Nacional

adoptó, el 10 de diciembre, un proyecto de ley de abolición de la pena de muerte; no

obstante, ese proyecto de ley debe ser firmado por el presidente del país antes de

entrar en vigor.

EUROPA Y ASIA CENTRAL

Bielorrusia –el único país de la región que lleva a cabo ejecuciones– ejecutó al

menos a tres personas durante el año, y puso fin con ello a un paréntesis de 24 meses

en la aplicación de la pena de muerte. Las ejecuciones se caracterizaron por el

secretismo: a los familiares y abogados de los condenados no se les notificaban hasta

después de haberlas llevado a cabo.

ORIENTE MEDIO Y NORTE DE ÁFRICA

El uso generalizado de la pena de muerte en Oriente Medio y el Norte de África

siguió siendo sumamente perturbador. Arabia Saudita, Irak e Irán fueron

responsables del 90 por ciento de todas ejecuciones de la región, y del 72 por ciento

de las del mundo (excluyendo a China).

En 2015 se documentaron ejecuciones en ocho países, dos más que en 2014.

Dieciséis países impusieron condenas a muerte: la gran mayoría de los países de la

región.

La cifra total de ejecuciones registradas en la región disminuyo de 638 en 2014 a 491

en 2015. Esta cifra no incluye los cientos de ejecuciones de los que se tiene noticia

que se llevaron a cabo en Irán pero que no se anunciaron oficialmente. En 2015, las

autoridades iraníes reconocieron 289 ejecuciones; sin embargo, fuentes fiables

informaron de otras 454, con lo que el total ascendía a 743.

 

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Osvaldo Mottesi

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