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¡Mucho cuidado con lo que cantas!


El domingo pasado cantamos en nuestra congregación un coro muy conocido:

                Cuando Cristo viene en gloria,

                yo no me voy a quedar...

                Seremos levantados con poder

                a la Nueva Jerusalén...

                Yo iré, y tu también

                a la Nueva Jerusalén.

El coro es muy bonito y emocionante, pero hay un pequeño problema: ese coro es anti-bíblico.  No sólo que ningún pasaje bíblico dice eso, sino que la Bibia enseña lo contrario de lo que dice el coro.  Veamos:

Pablo, en I Tes 4:13-18, nos dice que al venir Cristo con voz de mando y son de trompeta, "seremos arrebatos al encuentro con el Señor" (traducción exacta; sería "nuestra reunión con él", II Tes 2:1).  El Señor ascendió desde una nube (Hechos 1:9) y volverá "en una nube con poder" (Luc 21:27; probablemente la Schekiná, "nube de gloria").  Nos encontraremos con Cristo "en el aire", que para los antiguos era desde la luna hasta la tierra. Nada en Tesaloncenses hace pensar que iremos de la nube al cielo, ni mucho menos a la Nueva Jerusalén.

La Nueva Jerusalén, esposa del Cordero, es un tema de Apoc 21-22, pero Juan tampoco dice que subiremos a ella.  Todo lo contrario, dice que "Yo Juan vi a la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, descender del cielo" a la nueva tierra (21:1-2).  Según este texto, nosotros no subiremos a la Nueva Jerusalén sino ella bajará a nosotros en la nueva tierra.

Hace unos años, en Chinandega, Nicaragua, estudiamos el Apocalipsis con un grupo grande de pastores.  Un pastor en particular tenía ideas muy rígidas y dogmáticas y le costaba aceptar el sentido claro del texto bíblico. Cuando llegamos a este versículo, era obvio que el hermano no podía aceptar que la Nueva Jerusalén bajara, en vez de subir nosotros a ella. Se puso visiblemente nervioso y confundido, tomó la palabra y dijo, "hermanos, ¡es que va a descender para arriba!"

A veces. como ese hermano, tomamos nuestras ideas de meras tradiciones humanas.  Ese hermano, con su contradictoria interpretación, estaba siguiendo a Platón pero no al inspirado profeta de Patmos.  Al final del cursillo, el hermano confesó la verdad: "Yo veo que el Apocalipsis ennseña todo eso", nos dijo, "pero los artículos de fe de mi iglesia dicen otra cosa, y yo me quedo con la doctrina de mi iglesia".  A lo menos fue sincero, pero no fue bíblico.

Otro corito muy popular reza, "al son de la trompeta, mi alma volará". ¡Qué herejía más grave! En 1 Tes 4 son personas resucitados, con sus cuerpos, que van al encuentro con el Señor. La resurrección de los muertos en Cristo es el tema central de ese pasaje. Comoquiera que se interprete ese texto, no puede ser "un vuelo del alma".

Pablo nos exhorta a "cantar con el espíritu, y cantar también con el entendimiento" (I Cor. 14:15).  Estoy seguro de que ningún creyente quiere cantar herejías anti-bíblicas. El problema es que muchas veces cantamos sin pensar, sin evaluarlo bíblicamente, y entonces esos cánticos terminan sembrando errores en nuestra doctrina y nuestra fe.

¡Tengamos mucho cuidado, hermanos y hermanas, con lo que cantamos!


Publicado en el blog de Juan Stam


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Juan Stam
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