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QUÉ ES AMAR LO NATURAL

Dios, el Señor, plantó un jardín en Edén*, al oriente, y puso allí al hombre que había modelado. 9Dios, el Señor, hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y de frutos apetitosos.  Dios, el Señor, tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara.  Génesis 2:8, 9, 15.

Después de que Dios creó al ser humano, no lo puso en un lugar cualquiera. Podía haberlo puesto en una selva o pradera, o a la orilla de un río. Lo llevó a un lugar ordenado, un jardín con todo lo que necesitaba para cubrir sus necesidades, y lo dejó bajo su cuidado. De manera que el verdadero oficio más antiguo del mundo es el de agricultor. El trabajo no era ningún castigo, era una forma de colaborar con la obra de Dios, y de poder expresarse mejorando y seleccionando las especies de su preferencia. El suelo era fértil, no faltaba el agua, y en ese tiempo no había especies molestas entre los cultivos, como sucedería después de la caída (Génesis 3:18). Actualmente, se han comprobado los efectos beneficiosos para nuestra salud que nos produce estar en la naturaleza, hasta para los más urbanitas.

Yo, como ya saben mis personas cercanas, soy voluntaria en un huerto urbano de espíritu comunitario, la Huerta Dignidad. Mis compromisos me complican muchas veces poder ir los días que está abierta, pero cada vez que puedo no pierdo la ocasión de acudir. Las dos últimas veces que he acudido he tenido la satisfacción de sembrar los plantones que ha criado en casa una compañera. La primavera es un tiempo de siembra. Este año se ha retrasado aquí, porque las lluvias se han retrasado, y hemos tardado en ver el campo verde y con flores.

Pero en mis andanzas me he encontrado con algunas cosas que tristemente están invadiendo en España el amor por la siembra y la vida natural. El arte de cultivar de la mejor forma, de la permacultura y el amor por lo natural están muy contaminados por el hipismo, ideología new age e incluso con el esoterismo. Un compañero experto en permacultura fue el primero que me lo confirmó personalmente, y me dijo que fuera de España no sucedía eso. Yo ya me había encontrado con estas cosas cuando al final de una semana de un curso gratuito dedicado al cultivo de las plantas medicinales, al ofrecer su curso de pago más completo, se incluía el chamanismo. En lo personal, también me lo he encontrado y voy a tener que dejar cierto grupo que se anunciaba como uno de los grupos de un conocido experto en plantas medicinales, y ha derivado en estas cosas, sin que mis protestas hayan servido para nada, al contrario, para ver como se reían de mí varias personas. Afortunadamente, el experto que creó esos grupos no es así, y se puede acceder fácilmente a sus enseñanzas en estos temas sin tener que aguantar historias que no vienen a cuento y son contrarias a la fe cristiana. También puedo asistir presencialmente a algunas clases serias sobre estos temas y seguir a otros expertos en las redes.

Es muy triste la forma en que las tinieblas han encontrado un coladero para meterse en la sociedad española por medio de algo tan bueno como es el amor por el arte de cultivar y la vida y remedios naturales. Como le han echado una manta encima a la revelación de Dios en la naturaleza, en el milagro de la siembra y la cosecha, de como están en equilibrio todas las especies de forma natural cuando no intervenimos de una forma negativa.
Amar de verdad la naturaleza no es sentarse a invocar la Pacha Mama, el Universo o un poder creador que supuestamente poseemos y que sólo le corresponde a Dios. Es saber sacar provecho de la tierra con respeto, sin agotar los acuíferos ni acabar con la vida silvestre, como un bien que se nos ha encomendado. Es enseñar a los hijos a no divertirse tirando de las ramas bajas de los árboles, algo por desgracia muy frecuente en mi zona. Es enseñarles el valor de cada árbol y cada hierba silvestre. Y sobre todo, dar gracias a Dios por sus dones, y por el privilegio de disfrutarlos.


* Edén: Es una palabra hebrea que significa delicia (ver Is 51,3; Ez 31,8-9). Es un nombre geográfico imposible de localizar. La distinción entre Edén y jardín, expresada aquí y en el v. 10, se difumina luego y se menciona como: jardín de Edén. En otros textos bíblicos esta palabra se contrapone a estepa o desierto.


Mª Auxiliadora Pacheco

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Mª Auxiliadora Pacheco Morente

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