Con Acento Poét.

  Enfermería

  ERE

  Evangelismo

  Misión Urbana

T por una Sonrisa

  Visita a los asilos

  Misión Israel

  Álbum de Fotos

  Arqueología

  Artículos

  Entrevistas

  Forwards

  Locura General

  Reportajes

  Testimonios

  Enlaces

Inicio



MI CUENTO DE NAVIDAD

Mis últimas navidades han sido un cuento de Navidad, me han sucedido una serie de cosas que parecen extraídas de una película de tema navideño. Diferentes complicaciones y problemas han redundado en un bien para mí o para otras personas.

La primera fue que cuando estábamos preparando las actividades de Navidad en mi iglesia, la líder de mi reunión de casa nos dijo de hacer un recuerdo para regalar el día del culto de Navidad. Yo tenía varios marcadores de recuerdo de diferentes actividades, y propuse adaptar uno de ellos para Navidad. Propuse que se hiciera en cartulina metalizada, pegarle unos versículos que yo imprimiría y ponerle un lacito. La idea pareció bien, así que una hermana se encargaría de comprar la cartulina metalizada, la líder de casa llevaría los lazos, y yo llevaría la semana siguiente los versículos, tijeras de las que hacen un dibujo al cortar, y pegamento en barra. Pero la hermana se confundió, y en lugar de cartulina metalizada compró goma Eva con brillantina. Los versículos no se pegaban en la goma Eva con el pegamento en barra, porque el pegamento específico para goma Eva es la silicona líquida. Tampoco se les podía hacer un dibujo al borde con las tijeras de dibujos, ni hacer bien los agujeros por ser más dura que la cartulina. Así que dejé los versículos para que las demás los cortaran con las tijeras de dibujo, otra compraría la silicona líquida, y la semana siguiente haríamos los marcadores. El día señalado ya por fin pudimos empezar a hacer los marcadores. Yo llevé un sacabocados, con el que ya se podían hacer bien los agujeros. Pero había que hacer muchos, y solamente pudimos hacer una parte de los que necesitábamos. Así que la líder de casa se llevó los versículos, la goma Eva, y le presté el sacabocados y algunas de mis tijeras con dibujos para hacer en casa con sus hijos los marcadores que faltaban. Pero por tener muchas actividades, ella tampoco daba abasto. Así que yo compré más goma Eva con brillantina, imprimí más versículos, y aproveché unos lacitos que había en mi casa más otros que compré. Otra hermana más también empezó a hacer marcadores en su casa. El resultado fue muy bonito y llamativo, y la goma Eva con brillantina resaltaba mucho más que la cartulina metalizada. Así que la líder de casa nos propuso que además de hacer para la iglesia, regaláramos a nuestros conocidos, y que los lleváramos a una campaña de evangelización que mi iglesia está llevando a cabo en la barriada de Las Castañetas la semana de Navidad. Yo solamente había ido antes a la campaña otro día. El próximo día de campaña íbamos a hacer al aire libre un culto de Navidad, y yo preparé un poema navideño para leerlo. Tuve una serie de complicaciones para ir a Las Castañetas, pero después de toda una odisea conseguí llegar, leí mi poema, y  a la gente de la barriada les gustaron mucho los marcadores. Aparte, yo también regalé unos cuantos a las personas de mi entorno, y en las tiendas donde suelo comprar, y todos fueron bien recibidos. El día del culto de Navidad, después de la reunión iba a haber una cena de Navidad. Pero no había bastantes, en parte porque la otra hermana y yo llegamos tarde, así que la líder de la casa donde voy decidió poner los que había en las mesas de la cena. Aunque no hubo para todos, lo importante fue que se dieron a muchas personas de la calle, y después del culto de Navidad seguimos regalándolos a personas de nuestro entorno.

Aparte de lo dicho, otras actividades me tenían muy ocupada. La presidenta de mi bloque me preguntó si yo tenía algún árbol de Navidad y adornos para poner un árbol de Navidad en el portal. Le di un árbol ya viejo que tenía en casa y adornos. El día que lo iba a arreglar, poniéndole también otros adornos suyos, yo tenía una actividad y no pude ayudarla. Así que ella lo estuvo preparando, y lo bajó al portal. Pero no habían pasado quince minutos cuando robaron el árbol con todos los adornos. Me avisó por mensajería electrónica de lo sucedido, y yo me sentí como cualquiera, bastante molesta y enfadada. Tanto, que como el día siguiente había un rastro de manteros en mi barriada, preparé un texto por si veía los adornos, que con ayuda del traductor de Google pasé a varios idiomas y recorrí el rastro de arriba abajo. Pero ellos no lo tenían. Solamente vi gente muy pobre, casi todos inmigrantes, que vendían objetos de segunda mano por casi nada. Vi música de mi gusto y otras cosas que compré a un precio irrisorio, y emprendí el camino de regreso a mi casa. Por el camino vi dos cosas que habían dejado abandonadas, al parecer por no interesarle a nadie. Primero vi un cojín muy bonito con su relleno, que hacía juego con la decoración de mi estudio de trabajo, que estaba renovando, y me lo llevé. A continuación vi un pareo de un bello estampado, que por sus colores también hacía juego con mi estudio, pensé que me gustaría utilizarlo de alguna forma para decorar mi estudio, y también me lo llevé. Lavé las dos cosas, puse el cojín en mi estudio, y guardé el pareo.

También quería que la cena de Nochevieja de la iglesia se celebrara en mi casa. Lo estuve preparando todo, decoré mi casa, compré platos y demás. También compré dos guirnaldas que decían Feliz Navidad, una para mi casa, y otra la puse en el portal de mi bloque, diciendo que el portal iba a tener un adorno de Navidad porque yo así lo quería. Pero cuando ya lo tenía todo preparado, primero se me dijo que la cena no iba a ser en mi casa, sino en la iglesia. Me contrarió bastante, pero quedé en llevar el menaje y ayudar a decorar la iglesia para la cena más algo de comida para la cena. Y al final la encargada dijo que tampoco iba a haber cena de Nochevieja en la iglesia porque se le había olvidado pedir la llave. Yo ya me resigné a pasar una Nochevieja tranquila en mi casa. Afortunadamente, una hermana me avisó de que los padres de una joven creyente habían ofrecido su casa para hacer la cena de Nochevieja, que iban a ir a recogerla con sus hijos, y que fuera yo también. Nos recogieron, y nos llevaron a su casa, por vivir en una de las barriadas de Málaga que son como pequeños pueblos, donde hay muchas personas que viven de la agricultura, siendo ellos mismos agricultores. También pasaríamos la noche en su casa, así que llevamos nuestros pijamas. Lo pasamos muy bien, pero descubrí algo en lo que no me había fijado otro día que también habían organizado un almuerzo. Su casa es grande, pero solamente tienen lo más indispensable. No tienen lámparas ni cortinas. Y en lugar de puertas, tienen telas colgadas para dar intimidad. Yo les enseñé con discreción las lámparas que se pueden hacer reciclando botellas de plástico, y les mostré una foto de una que había hecho para mi estudio. Les gustó mucho mi lámpara, y me encargaron una. Al día siguiente volvimos la hermana y yo con los niños a casa en el autobús de línea. Decidí acelerar la renovación de mi estudio, y darles el juego de cortinas, falda de mesa camilla y cojines, que los había hecho mi madre hace muchos años. Mi madre había sido modista, y había fallecido hace ya 17 años. Cuando pude quité esas cosas, y he aquí que me encuentro una falda de mesa camilla que también había hecho mi madre, que no recordaba, que tenía los colores que he puesto en mi nueva decoración ¡¡¡!!! Ideé una forma de usar el pareo de cortina, y mi estudio quedó renovado. Aparte, en el tiempo que estuvimos en casa de esta familia, también se me abrió la puerta para ayudar a otra familia, en un tema demasiado delicado para hablar de él aquí. Así que todos esos aparentes problemas tenían como fin el que yo pudiera ayudar a dos familias con diferentes necesidades.

Si no hubieran robado el árbol, yo no habría ido al rastro de los manteros, y no habría encontrado el cojín y el pareo. Si la cena se hubiera celebrado en mi casa, no habría sabido de la necesidad de estas dos familias. Los marcadores, como dije antes, al final resultaron más bonitos y llamativos que como los había planeado. Como he dicho al principio, igual que un cuento de Navidad.

 

Mª Auxiliadora Pacheco



    -Indice de artículos de Mª Auxiliadora

    -Página facebook de Auxiliadora

    -Indice general de artículos


© sentirCristiano.com

Mª Auxiliadora Pacheco Morente

Quiénes somos      Contacto      Preguntas Frecuentes