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LOS NUDOS DE LA VIDA

Mª Auxiliadora Pacheco Morente

 

La vida no es fácil. Somos como enredaderas que van avanzando, intentando ir hacia la luz y la seguridad. Pero en cualquier momento la vida nos da un tumbo, se nos tuerce, parece que va hacia el lado equivocado. Las causas pueden ser muy variadas. Podemos tomar decisiones equivocadas, ser víctimas de circunstancias adversas que escapan a nuestro control, como crisis económicas o desastres naturales. La enfermedad y el dolor pueden llamar a nuestra puerta, mermando nuestra salud o llevándose a nuestros seres queridos. Se nos hacen nudos que amenazan con ahogarnos, con dejarnos presos en sus ligaduras para siempre.

Un ejemplo visible de esto puede verse en el Jardín Botánico de Málaga La Concepción. Uno de los lugares más notables del Jardín Botánico es el cenador de las glicinias. Es una pérgola de hierro cubierta por plantas de glicinia de más de un siglo y medio de antigüedad, que forman una cubierta vegetal. En primavera durante alrededor de dos semanas se cubren de flores lila, brindando un espectáculo bello e impresionante. Pero a uno de los lados del cenador, se ve algo un tanto extraño. Una de las glicinias echó una rama hacia fuera, y creció durante un tiempo buscando apoyo. Al no encontrarlo, cayó hacia abajo. La planta trepadora, al detectar que no tenía donde sostenerse, buscó una solución. La rama empezó a crecer hacia arriba, dando vueltas alrededor de ella misma, formando una especie de nudo o tirabuzón de madera desprovisto de hojas. Siguió creciendo, y finalmente llegó de vuelta al cenador, donde volvió a echar ramas y hojas. Este nudo es imposible de deshacer, y si se cortara, morirían las ramas que crecieron arriba. 

Debemos aprender de esta planta. Cuando la vida se nos tuerce, podemos tomar dos caminos. Quedarnos atascados en el sitio, o clamar al Señor, tomar aire y empezar a subir, aunque se nos queden nudos. No es fácil, bien que lo sé, pero darse por vencido no resuelve los problemas. Hay que seguir adelante, aunque sea entre lágrimas. Con la ayuda del Señor, tarde o temprano saldremos de ahí. Y Dios nos hará florecer en la tierra de nuestra aflicción, como hizo con José (Génesis 41:52). No puedo lanzar mensajes triunfalistas tan de moda hoy en día, pero sí uno de esperanza. Pase lo que pase, no pierdas la fe, Dios no abandona a ninguna persona que pone su vida en sus manos. Y llegará el día que podrás levantarte y vivir con el gozo de saber que Él está contigo.

 

Mª Auxiliadora Pacheco

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