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María Zafra

Era yo muy niña cuando empecé a ir a la iglesia evangélica con mis tíos, mis primos y mis dos hermanas. Mis padres no son convertidos, y a pesar de ello no les importaba que nos fuéramos con mis tíos a la iglesia. Tengo muy bonitos recuerdos de la escuela dominical y de los cultos. También recuerdo cuando visitábamos la iglesia de Málaga. Paso un tiempo, y a la edad de 12 ó 13 años dejé de ir a la iglesia., también mi hermana mayor.

Yo dejé de lado todo(aunque siempre tuve a Dios en mi vida, pero claro a mi manera). Empecé a salir más con mis amigas, (mi infancia ha sido muy feliz porque he jugado mucho y he disfrutado con mis amigas de siempre). A partir de cierta edad una va saliendo más, conoce gente... Hasta que a la edad de 17 años empecé a salir con un chico, una relación que duraría 3 años, y de la cual yo pensaba que seria para toda la vida. Pero las cosas se fueron torciendo hasta que a la edad de 20 años se rompió. Para mí fue todo un caos, pero un día mi tía me invitó a un retiro de jóvenes en el mes de octubre o noviembre, que fue fabuloso. Me reencontré con gente que hacia años no veía y conocí a otra a la que hoy por hoy guardo mucho cariño. Y el mejor reencuentro fue con Dios.

El caso es que a partir de ahí vi la luz, y vi como de nuevo todo tenia sentido en mi vida. Dios tuvo misericordia conmigo y me abrió sus brazos. Tuve que aprender a confiar en Él, y sacar muchas cosas que había en mi corazón y que me estaban haciendo gran daño. Pero lo logre. Durante un tiempo tuve que dejar muchas cosas atrás. Entre ellas, amistades que me decían que esto era una perdida de tiempo y que me aburriría pronto. Estaban equivocadas, porque a partir de ahí se abrió un mundo nuevo para mí, lleno de expectativas y promesas de parte de Dios.

He disfrutado en muchos campamentos y convenciones. Se han abierto mis ojos ante muchas cosas. Hoy miro atrás y pienso como he podido estar tanto tiempo sin lo que ahora tengo, y aún no entiendo como hay tanta gente que vive de espaldas de Dios sin ver la realidad de todo, y como se engañan con las cosas del mundo.

Hoy por hoy esto contenta y feliz con lo que Dios me ha dado y me dará. Porque sé que tiene muchas cosas para mí, grandes promesas, aunque una parte de mi familia aun no ha aceptado a Dios, sé que no muy tarde lo harán, el Señor se mueve de maneras asombrosas, y cada día me sorprende más. Hace un año sufrimos la perdida de mi abuelo materno, el cual nos dejo a todos muy tristes. Pero a la vez vimos la mano de Dios ahí. Como mi abuelo aceptó a Dios en su vida, también todos pudimos ver como realmente Dios estaba con Él en sus ultimas horas de vida en este mundo, algo que se hizo notorio en las vidas de todos, así como en aquellos que aún no se han convertido al Señor.

Dios es maravilloso, y hasta en los momentos menos alegres sabe demostrarnos que Él está presente siempre.


*“aún no entiendo como hay tanta gente que vive de espaldas de Dios sin ver la realidad de todo”.

María Zafra
© sentirCristiano.com

María Zafra
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