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José Luis Bejar Amate

Bien, voy a tratar de contar mi testimonio. Era una persona tímida, callada y sobre todo sumisa. Obedecía a todo lo que mis padres y amigos me decían, ellos me guiaban.

Era buen estudiante, sobre todo en el instituto (bachillerato). Vivía en Marruecos, pero un buen día tuve que salir de mi casa para ingresar en un internado en Málaga. y ahí mi vida cambió. Era más libre y conocí gente. Con mis nuevos amigos comencé a beber los fines de semana por las tardes. Con 13 años ya sabía lo que eran las borracheras. Era tremendo, pero ya había tomado el rumbo de ir en picado.

Con aquellos amigos y la moda hippie fuimos a peor, fumando ya no sólo cigarros sino kiffi, hachis, etc... Tomaba pastillas y un largo etc... Mi vida iba a la deriva y mi idea era morir joven. Cruzaba la calle sin mirar tratando de morir y sobre todo el dinero que tenía era para el “chocolate”.

Recuerdo que en una de aquellas borracheras, llegué a casa y una voz interior estuvo preguntándome: “¿Qué has hecho de provecho?” Me di cuenta de que todos huían o se apartaban de mi con asco. Lloré en silencio y dije: “Señor si alguien desinteresadamente me predicara tu Palabra, no me importaría seguirte, pero todos quieren dinero”. La voz me dijo: “Hay un bautismo diferente”.

Y busqué pero nunca hallé, pues no busqué de verdad*.

En el año 1977 iba caminando una tarde por el parque y a cierta distancia vi un grupo de personas repartiendo papeles y hablándole a la gente. Mientras me acercaba pensé: “ahí están los comunistas haciendo propaganda” Era la apertura del PCE en España y estaban exhuberantes. Pero al llegar cerca de ellos lo que me dijeron fue que Jesucristo me amaba. Les dije: “Pobre de Él, pues no hago nada para merecerlo”. Ellos continuaron hablandome de Jesús, sólo hasta que llegó mi amigo y traté de huir, pero mi colega se quedó y así fue cómo quedamos citados para vernos el viernes siguiente en una reunión de jóvenes. Yo era mentiroso y sabía que no iba a ir, pero mi amigo sí quería y me llevó a un culto. Al ver aquel tipo de reunión pensé: “La semana que viene, vengo “colocao” y me lo paso bomba”.

Aquella tarde pasaron una canasta para recoger la ofrenda y oré diciendo.”Señor, todos son iguales, quieren dinero”. Mi sorpresa fue ver billetes en la canasta. Yo estaba acostumbrado a ver sólo calderilla, pesetas o duros. Aún más en contra de mis pensamientos, luego dijeron el importe recogido y para que asunto iba a ser destinada esa ofrenda.

Poco a poco seguí asistiendo aunque batallaba una lucha interna, pero Dios empezó a vencer.

Un día no quise ir pues mi equipo jugaba la copa de Europa, sin embargo, para mi sorpresa, una voz me dijo (voz verdadera): “Si pones estas cosas antes que a mi, no podré trabajar en ti y sanarte”.

Hoy no me importa el fútbol ni nada, sólo las cosas de Dios que me encontró en el parque aquel día y me salvó. Realmente hay un bautismo que no sólo es agua, sino de Fuego: El Espíritu Santo.

No todo es de color de rosa, pero sí veo que Dios arregló mi vida. De solitario, ahora tengo esposa y dos hijos preciosos por su gracia. Hay muchas luchas, pero Él nos cuida y guarda. ¡Qué gran Padre tenemos o puedes tener si vienes a Él!

Dios te bendiga

*“Y busqué pero nunca hallé, pues no busqué de verdad”

José Luis

José Luis Béjar
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