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Testimonio de José María Corral Rosa

Cuando conocí al Señor en 1992, fue para mí el mayor regalo que una persona puede recibir.

Realmente fue un encuentro tremendo con JESUS. Pude sentir como Él siempre tuvo cuidado de mí persona a pesar de mi mal hacer fuera de sus caminos.

Me transformó y me alegró la vida, pero al poco tiempo me entere que tenia una enfermedad terminal, sin cura, sin esperanza y además en un estado muy avanzado. Según la ciencia tenía poco tiempo. Para mi sorpresa, el Señor tenía otros planes para mí. Él utilizó esta enfermedad, para enseñarme a vivir totalmente dependiendo de Él. Me enseñó a buscarlo con todo mi ser porque si no lo hago, veo que me desvanezco delante de Él. Me enseñó a intentar estar cada vez más y más en su presencia.

Al comenzar a desarrollarse la enfermedad, me sorprendieron infinidad de consecuencias que convirtieron mi existencia en algo muy difícil, (nada volvería a ser como antes) pensé: Fuera planes, fuera trabajo (pues perdí mis fuerzas), fuera proyecto de futuro….

Gracias doy a Dios, porque si no se hubiera quedado todo fuera, ahora no estaría compartiendo esto con vosotros, ni tampoco compondría las canciones de alabanzas que Dios me dio y me da. Casi todas ellas, por no decir todas, nacen de momentos muy duros para la carne pero muy gratificantes en el Espíritu.

Con el paso de los años probé muchos fármacos para poder paralizar o por lo menos intentar paralizar tan dura enfermedad, pero más que beneficios me producían unos horribles efectos secundarios…Dios sabe que son muy angustiosos, dolorosos, a veces hasta la locura.

Y entre una cosa y otra el Señor siempre susurraba palabras hermosas a mi corazón*.

Dios es fiel y todo lo que Él me dijo hasta el día de hoy lo a cumplido (hace de esto once años).

Algo que me adelantó, fue que cuando me sacara de toda mi angustia, de mi estado tan sumamente nefasto, de mi dolor, yo le glorificaría con las alabanzas que ÉL pondría en mi boca.

Y en ello estoy, en la medida y las fuerzas que Dios me da con el único deseo de ser agradecido en medio de la dificultad que os podéis suponer, en cualquier tipo de enfermedad incurable y dolorosa.

Al acercarme a su persona en el estado de necesidad que tenia tan grande, me encontré que cada vez me enamoraba más de Él y empecé a comprender las palabras que decía Pablo: “todo lo tengo por basura por amor de CRISTO”. Sinceramente os digo que lo que antes era tan importante para mí, dejó de serlo y lo que más me gusta de este mundo es estar en la presencia de mi Señor Jesús, es el único con quien me siento libre de la cárcel de esta enfermedad.

Así que para mí todo es ganancia, enfermo estoy a los pies de mi maestro y si muero parto con mi amado, (por cierto te voy a contar un secreto, estoy loco por ver como es la adoración celestial, allí estaré en mi salsa).

Mientras tanto seguiré practicando en el lugar que Dios me a puesto e intento adorar no solo con mi voz, sino con todo mi ser.

Quiero agradecer a la autora de este libro, poder compartir mi testimonio porque creo que es por lo que Dios me tiene en pie, para que comparta su amor y su misericordia, que yo vivo día tras día.

Amigo, ningún tiempo es en vano, todo da fruto a su tiempo, perseverando y no desmayando lo recogeremos.

Animémonos, amémonos, respetémonos y esperemos en ÉL. No nos defraudara.

Nuestro SEÑOR cumplirá su propósito en ti y en mí. DIOS TE BENDIGA


*“El Señor siempre susurraba palabras hermosas a mi corazón”.

José María

© sentirCristiano.com

José María Corral Rosa
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