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Testimonio de Chely Dorado Jimenez


BENDECIRÉ AL SEÑOR EN TODO TIEMPO

Quiero dar gracias al Señor y bendecirlo por lo maravilloso y fiel que es.

Deseo dar testimonio de cómo me ayudó en la prueba tan grande que pasé con la enfermedad de mi madre.

En primer lugar el Señor me reveló en un sueño lo que en poco tiempo iba a vivir, aunque en ese momento no lo entendía.

Varias semanas después del sueño mi madre empezó a encontrarse mal y al llevarla a urgencias, le diagnosticaron un tumor cerebral maligno. El neurocirujano me explicó que tenían que operar porque el tumor oprimía el cerebro. En ese momento lo único que hice fue clamar al Señor y pedirle su ayuda. En todo momento pude sentir su presencia.

Después de su operación, sufrió un infarto cerebral que la dejó en un coma irreversible. Los médicos dijeron que sólo viviría unas horas. Cuando recibí esta mala noticia, salí del hospital y en la puerta le pedí al Señor que sacara a mi madre de ese coma. Clamé como nunca, con la certeza de que el Señor iba a contestarme. Por un momento todo a mi alrededor se quedó en completo silencio, aunque había muchas personas cerca de mi y ruido de muchos coches. De pronto pude escuchar la voz del Señor que me decía que no me preocupara por nada, que mi madre saldría de ese coma. Entonces pude sentir una paz y un gozo que no podría explicar con palabras*. Fue una experiencia maravillosa, es algo que sólo Él sabe dar.

Pasaban los días y mi madre seguía igual. Los especialistas continuaban diciendo lo mismo, pero no me importaba porque yo creía firmemente lo que el Señor me habló esa noche. Porque Él es fiel a su palabra.

Esos días de espera fueron treinta, pero yo seguía teniendo fe.

Y cuando menos lo esperábamos, mi madre despertó del coma. Poco a poco empezó a recuperarse. Esas pocas horas que le dieron los médicos se convirtieron en ocho años.

Aunque fueron tiempos muy difíciles, porque mi madre quedó postrada en una cama, el Señor fue fiel a su palabra. No hubo un solo día, ni un solo instante en que Él no estuviera conmigo.

Si en alguna ocasión me sentía más triste o cansada, le daba las gracias al Señor, porque Él, no se separaba de mí ni un solo momento. Cada día me renovaba las fuerzas para seguir adelante.

Quiero que durante los ocho años que cuidé a mi madre, toda la gloria y la honra le sea dada al Señor, porque Él es el que me sostuvo todo ese tiempo. Quiero bendecirle tanto en los buenos momentos, como en los malos, porque es fiel a su palabra.


*“Pude sentir una paz y un gozo que no podría explicar con palabras”.

Chely

© sentirCristiano.com

Chely Dorado Jimenez
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