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Versos y controversias (que transmiten las canciones)


A veces dejo de cantar para meditar en el mensaje que me transmiten las letras de moda, si es que lo tienen.


La himnología protestante es una riqueza cultural muy valorada hasta mediados del siglo XX, pero que tiende a ser olvidada especialmente por las nuevas corrientes pentecostales y carismáticas, ya que la sustituyen por una nueva forma de canciones denominada "alabanza", por lo general de dudosa calidad, especialmente en lo que se refiere a la letra.

Cita tomada del libro "Recuperar la memoria, espiritualidad protestante" de Máximo García Ruiz.

A veces dejo de cantar para meditar en el mensaje que me transmiten las letras de moda, si es que lo tienen. He aquí algunos ejemplos de versos que me llevan a la controversia:

Para comenzar: “Mi Dios es más alto que cualquier otro”. Si creo que sólo hay un Dios, ¿por qué digo "mi Dios" en vez de Dios? ¿Cómo puede ser Dios más alto que cualquier otro? ¿No es el único? Además canto sola ya que hablo en primera persona estando congregada.

 


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Otro ejemplo: “No hay Dios tan grande como tú, no lo hay, no lo hay, no hay Dios que pueda hacer las obras como las que haces tú”?. ¿Existen entonces otros dioses reales, más pequeños, pero con menos poder? Monolatría: (del griego μονο-, uno, y λατρε?α, adoración) es una forma de práctica religiosa en la que se adora a una única divinidad sin negar la existencia de otros dioses, ¿baso en este concepto mi fe?

Uno más: “Si te apartas no puedo vivir”. ¿Es Dios quien se aparta o soy yo la que me alejo de Él, de su Camino? ¿Acuso a Dios de alejarse, de no querer estar junto a mí? ¿Es este el mensaje del evangelio? ¿Quedaría mejor si canto: “Si me aparto de ti no puedo vivir” o “Apartada de ti no puedo vivir”? Además, vuelvo a la primera persona sin tener en cuenta que estoy acompañada.

Continuo: “No puedo vivir si no estás junto a mí”, mejor me gustaría cantar “no puedo vivir si no estoy junto a ti”, porque Dios está siempre a mi lado. Una vez más alabo en primera persona sin contar con los demás.

Los sin sentidos: “Vamos a cantar con la música del cielo, vamos a cantar alegres porque escuchas cuando cantamos para exaltar tu nombre”. Y así repito una y otra vez sin terminar de entender qué es lo que voy a cantar alegre y cual es, en realidad, esa música que se dice del cielo, porque al contrario de la canción original, sólo repito una y otra vez el estribillo. Reconozco que aquí canto congregada.

Otro asunto: “No me eches de tu presencia, no me quites tu Santo Espíritu”. Si estos versos forman parte de mi vida tendría que confesar que no he entendido nada del mensaje de Cristo. De nuevo me aíslo usando la primera persona del singular.

Casi termino: “En medio de tu pueblo te quiero adorar, en medio de tu pueblo exaltar”. Si canto esto en primera persona del singular al congregarme, me separo del resto. Los cantautores tienen derecho a escribir sus obras en primera persona, pero no las veo adaptadas para cantarlas en grupo.

Una preocupación más: Si es de sobra conocido que “Jehová” es una mala traducción de Yahweh, ¿por qué me empecino en continuar haciendo uso de este error en los cantos? Si yo soy Isabel me ofendería que por costumbre dijeran mi nombre mal, ¿le pasará al Señor lo mismo?

Cantando así creo que no agrado a Dios. Como dije al principio, pienso y medito sobre estos textos acompañados de instrumentos que, por supuesto, tienen preferencia a mi voz. ¿Estaré buscando la excelencia? ¿Y tú?

 

Publicación en otros medios:
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Isabel Pavón.
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