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The age of prosperity

El evangelio dice que no pongamos nuestra confianza en las cosas materiales donde el orín las pudre..

Da pena y vergüenza ver el avance de la teología de la prosperidad. Esos bienes materiales con los que quieren engañar a muchos cristianos, ya sean pobres, paupérrimos o ansiosos de lucrarse más de lo que ya están.

Algunos que salieron de otros vicios, están totalmente enganchados a ella y sus líderes lo saben, incluso es posible que les hayan ayudado a salir de una adicción anterior para engancharlos a otra.7

 


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A estos guías espirituales y a sus súbditos les pregunto: ¿Tenía Jesús posesiones?, ¿quién las heredó a su muerte?, ¿se hicieron ricos los apóstoles?, ¿no se mantenían ayudándose unos a otros con lo poco que recibían?, ¿fue ese el mensaje de Jesús?

¿No se mezclaban los primeros cristianos entre los más pobres, entre los enfermos, entre los desheredados?

¿Repartían grandes cantidades de dinero?, ¿casas?, ¿ropas lujosas?, ¿ostentosas propiedades?, ¿rebaños?, ¿predicaba Jesús que el principio de su enseñanza era hacerse rico? Precisamente el evangelio dice que no pongamos nuestra confianza en las cosas materiales donde el orín las pudre.

Hay personas que desde hace ya muchos años están llevando a error a quienes, con ansias de prosperar, no prosperan. Les hacen creer que si no se enriquecen hay algo que está fallando en sus vidas, que su conversión no es verdadera. Con el evangelio como excusa los tratan como ilusos. Les facilitan una larga retahíla de número de cuentas bancarias nacionales y extranjeras para que hagan sus ingresos, porque verdaderamente son ellos los que se enriquecen a costa de la fe de los necesitados y este enriquecimiento lo ponen como ejemplo a los demás, para terminar de convencerlos de que con ellos pasará lo mismo, pero no dan el número de la cuenta de estos sumisos. Les hacen hincapié en varios versículos que les vienen a pelo.

Oprimen. Esclavizan. Acusan. Amenazan. Mienten. Condenan. Estos líderes no son necesarios en nuestras iglesias. No se necesitan dioses faltos que vendan bendiciones a cambio de dinero. El evangelio de Jesús no da riquezas. Pobres seremos siempre y nos acompañaremos unos a otros. El evangelio da vida. Vida abundante.

 

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Isabel Pavón.
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