Con Acento Poét.

  Enfermería

  ERE

  Evangelismo

  Misión Urbana

T por una Sonrisa

  Visita a los asilos

  Álbum de Fotos

  Arqueología

  Artículos

  Entrevistas

  Forwards

  Locura General

  Reportajes

  Testimonios

  Enlaces

Inicio



Sublime Vocación

Cuento corto

 

Se podría decir que mi padre, en lugar de nacer con un pan bajo el brazo, lo hizo con la vocación de pastor. Veía un local vacío y se le hacía la boca agua al pensar que allí podría poner su propia iglesia.

Sus progenitores intentaron disuadirle por todos los medios, le aconsejaban que se buscara otra profesión. Pero no quiso. Hacía chapuzas sólo para sobrevivir, bien lo sabe mi madre. El pastoreo lo llevaba venas arriba, venas abajo por montes y praderas. Era lo suyo, aunque nunca le tomaron en serio.

Cuatro paredes me transforman

2

Tendiendo Puentes al cielo / María Paula Máximo
(Flickr - CC BY-NC-SA 2.0)

Esto lo escribo en un país lejano. Estoy aquí desde hace unos años intentando llevar a cabo lo que mi padre nunca pudo y me endonó. Pronto seré pastor y él se sentirá realizado. Cuando me matriculó aquí tuvo que pedir un préstamo que poco a poco va pagando. Me aseguró que en cuanto terminara mis estudios, entre los dos alquilaríamos un local. Primero compraríamos un púlpito, luego unos bancos y finalmente la cruz. Después nos echaríamos a la calle con folletos. Buscaríamos suficientes ovejas para saciar su sed. Le advertí que sería necesario colgar un reloj para no pasarse en las predicaciones y desestimó mi idea en cuanto la oyó.

Sé que para él la espera ha sido larga y esa es la principal razón por la que no quiero defraudarle.

En tiempos pasados, en las casas católicas existía la necesidad de tener un hijo sacerdote o una hija monja. Era como tener asegurada la salvación y la solución a cualquier conflicto social que se presentase. Nosotros no somos católicos, somos protestantes y mi padre siempre fue del montón, de los que nunca fue llamado por los líderes para ejercer un ministerio. Sí, mi padre fue del montón del rebaño de las ovejas, pero con aspiraciones. Pobre hombre. Nunca pudo subir de estatus ni pagando fielmente el diezmo. Nadie supo comprender su necesidad de mando, su gran autoridad, sus dotes de manipulación. “La gente es insensible, papá, ten paciencia, todo llegará”, le he dicho muchas veces y él se crece cada vez que se lo digo, a la espera de que me den el título.

 

Publicación en otros medios:
Protestante Digital



    -Indice de artículos de Isabel Pavón
    -Indice general de artículos

Isabel Pavón.
© SentirCristiano.com

Quiénes somos      Contacto      Preguntas Frecuentes