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¡Qué el Señor te bendiga, hermana!


A veces, sería mejor que simplemente hicieran un gesto mudo porque, en realidad, no permiten que tengamos dones, o sea, que seamos bendecidas por el Señor.



¿Lo has oído alguna vez?, seguro que muchas. Verdaderamente estamos bendecidas, muy bendecidas. Determinados hermanos suelen saludarnos con esta frase,  añaden una sonrisa, un apretón de manos, un abrazo o un beso y se estancan ahí. A veces, sería mejor que simplemente hicieran un gesto mudo porque, en realidad, no permiten que tengamos dones, o sea, que seamos bendecidas por el Señor. Es absurdo usar este cumplido con nosotras si se está mintiendo, si no nos desean eso bueno que sale por sus bocas. Por un lado auguran una unión especial con Dios, por otro, te apartan.


El miedo al conocimiento nos ciega

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La persona que bendice debe estar convencida y creer que sus palabras pueden cumplirse, pueden cambiar la realidad, no obstante, nos consideran hijas de Dios de segunda o tercera clase y no permitirán que ejerzamos ningún trabajo diferente al de la limpieza y el cuidado de los niños.

Este saludo es un modo más de tomar el nombre de Dios en vano, algo que tanto se critica en las congregaciones, pero parece que en la salutación está banalidad se permite. 

Etimológicamente, bendecir viene de un verbo compuesto: "bene dicere". Se traduce como "decir bien". He aquí algunas definiciones:

Alabar, engrandecer, ensalzar, decir palabras buenas, hablar bien de otra persona, exaltarla, alabarla, reconocer su valía. Desear la protección divina. Colmar de dones y buenos pronósticos. Desear protección contra los enemigos. Deseo de prosperidad, bienestar. Invocar en favor de alguien la bendición divina.

En el lado opuesto de la bendición están: maldición, imprecación, infortunio, adversidad, desventura.

"Que el Señor te bendiga, hermana", eso nos dicen sin pensar lo que significa y dan ganas de responder:

"Sí, hermano, el Señor me bendice tanto como a ti, no tengas duda, pero tú y algunos más, con cierta adversidad, metéis palos en la rueda de las bendiciones divinas para que no se cumplan en nosotras, las mujeres".

Si alguno no sabe bendecir, que aprenda o calle.

 

Publicación en otros medios:
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Isabel Pavón.
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