Con Acento Poét.

  Enfermería

  ERE

  Evangelismo

  Misión Urbana

T por una Sonrisa

  Visita a los asilos

  Álbum de Fotos

  Arqueología

  Artículos

  Entrevistas

  Forwards

  Locura General

  Reportajes

  Testimonios

  Enlaces

Inicio



Pasen, prometemos no vender


El bombardeo dominical es permanente. En bastantes casos llega a parecerse mucho al acoso pues si no ayuda, regresas a casa con la culpabilidad impuesta.



Jesús entró en el templo y expulsó a todos los que allí estaban vendiendo y comprando. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas. Les dijo: –En las Escrituras se dice: ‘Mi casa será casa de oración’, pero vosotros habéis hecho de ella una cueva de ladrones. Mateo 21, 12-13

Recuerdo cuando hace ya bastantes años algunas personas ponían en sus tarjetas de visita: "Prometemos apagar el televisor cuando vengas a nuestra casa" , indicando al conocido que la amistad era más importante que lo que ponían en la caja cuadrada, ahora un simple rectángulo.

Pienso que en estos tiempos habría que anunciar algo parecido en la puerta de algunas iglesias, esta vez relacionado con las ventas que en ellas se producen.


Pasen, prometemos no vender

2

 

Podría lucir un cartel con letras grandes que dijera, por ejemplo: "Pase tranquilo, aquí no vendemos nada", dando a entender que comprenden que usted, aunque es creyente, aunque va al culto, aunque es generoso, aunque se duele de los males del prójimo, no es una fábrica de monedas; que usted cuando tiene que ayudar, ayuda, pero cuando necesita algo va y lo compra en el supermercado; que usted acude a la iglesia por otros motivos: orar, adorar, participar, relacionarse con otras personas que comparten la misma fe.

En algunas iglesias aparecen puestos de mercado con toda clase de mercancía. Se sabe que la necesidad es mucha, aun así, no es el lugar apropiado, disculpen mi sincera opinión.

Se sabe, además, que de puertas adentro se denuncia la impunidad, se señala al estafador, por eso, creo que no es coherente admitir esta práctica.

Puesto que un vendedor de cualquier producto paga sus impuestos en la calle, su alquiler del local, y otros asuntos relacionados con el tema, y si no cumple con ellos puede ser criticado, señalado y además multado, la iglesia se convierte en un lugar donde se admite la seudoventa clandestina, ya sea el producto que sea.

Este tipo de actos hace huir tanto a los asiduos como a quien visita, pues ve comprometido a comprar algo "para la causa que sea" y ve que la iglesia no está exenta del comercio.

Los vendedores de estos lugares, ya sea a la entrada o a la salida, cuentan con la clientela fija.

El bombardeo dominical es permanente. En bastantes casos llega a parecerse mucho al acoso pues si no ayudas y te gastas el dinero, regresas a casa con la culpabilidad impuesta. Es más, se da el caso de que si no llevas dinero, te fían. La cosa es vender. No valen las excusas.

Hay dirigentes actuales que permiten y apoyan el ejercicio de este tipo de ventas al justificarlas e incluirlas en las ayudas para las necesidades internas y externas de la iglesia, que son muchas , ya se sabe, nada comparable al negocio del que habla el texto que encabeza este escrito.

Se sabe, aunque cada vez se predica menos sobre el tema, que Jesús lo denunció y tomó cartas en el asunto, estaba en contra de esta acción y arremetió con furia contra ella.

Pero ¿qué sabía él de las necesidades humanas, verdad?

¡Nada hay nuevo debajo del sol!
Eclesiastés 1,9

 

Publicación en otros medios:
Protestante Digital



    -Indice de artículos de Isabel Pavón
    -Indice general de artículos

Isabel Pavón.
© SentirCristiano.com

Quiénes somos      Contacto      Preguntas Frecuentes