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No todo está perdido


Aunque eso sea lo que parezca, no todo está perdido.

Nos bombardean la cabeza con noticias catastróficas, con la crisis que avanza a pasos de gigante, con programas televisivos que destruyen la imagen y la buena fama de otras personas, con modas que nos meten por los ojos aunque no nos gusten.

Nuestros hijos e hijas reciben información constante de que cualquier cosa está bien aunque no lo esté.

Ante nuestros ojos parece que todo está perdido. Eso pensamos muchas veces y nos deprimimos. Nos quedamos sin fuerzas. Creemos que nada tiene solución, que somos un insecto luchando contra un enorme ogro.

Juzgamos que el norte se ha perdido. No encontramos la brújula que nos conduzca, que nos ayude a transitar el mejor camino...

No todo está perdido

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Pero no, no estamos perdidas. Tú estás ahí, amiga. Yo aquí. Podemos hacer mucho por los nuestros, el Señor nos ilumina. Podemos enseñarles que siempre hay esperanza, que lo malo es malo y lo bueno es bueno, que no todo da lo mismo.  Que no se dejen avasallar por nada ni nadie.

No todo está bien, pero no todo está perdido porque nosotras estamos aquí. Podemos guiarles. Podemos ayudarles a abrir sus ojos para que vean que, a veces, lo que les muestran es destructivo, que la vida tiene un sentido mucho más divino y más digno.

Amiga, necesitamos construir y cuidar unos de otros y mirar hacia el futuro.

Enseñemos a los nuestros a vivir en el respeto hacia los demás, a pensar teniendo en cuenta a la otra persona, a tomar decisiones sanas, a alejarse del peligro que les rodea, que aunque hay mucho malo, también hay mucho bueno por ganar.

 No todo está perdido. Miremos nuestras manos y veámoslas como una herramienta útil de trabajo. Abramos nuestra boca como un instrumento para construir belleza. Digamos “no” cuando sepamos que hay que decir con firmeza “no”, y “sí” cuando estemos seguras.  Pongamos nuestro corazón a disposición del buen hacer. Sentiremos una paz interior que además de iluminar el alma de los que viven con nosotras, iluminará la nuestra.

Entre todas lograremos ser y formar mejores personas, no perfectas pero sí mejores. La vida vale la pena crearla en positivo y nosotras podemos aportar mucho.

La mujer es una gran maestra en sentimientos y obras.


Publicación en otros medios:
Protestante Digital

Diario Sur



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Isabel Pavón.
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