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No nos dejes caer en la tentación



Satanás continúa con su manía de prometer cargos a cambio de idolatría. No ha cejado en su empeño.


Todavía le subió el diablo a un monumento muy encumbrado y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos. Y le dijo: todas estas cosas te daré si, postrándote delante de mí, me adoras. Entonces Jesús le respondió: Apártate de ahí Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor Dios tuyo, y a él sólo servirás. Mt 4,8-11

 


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Tentación azul / extremis (pixabay - Public Domain)

Esta fue una de las tentaciones que tuvo Jesús. De ella han aprendido un sin fin de dirigentes y la guardan como el comodín que se sacan de la manga cada vez que quieren adoradores para sí.

Ofrecen un cargo, un beneficio, unas bendiciones extras, un silencio consentido, un lo que sea y siempre hay gente que cae en la tentación y acepta. A continuación, estos dirigentes exponen esas bendiciones extras ante la congregación como voluntad de Dios Santo para tal o cual persona.

Cuando pasado el tiempo si a estos esclavos se les abren los ojos, si se dan cuenta y quieren abandonar, de nuevo son presentados ante la congregación como personas no aptas para recibir tales regalos y lo que antes era de Dios, ahora deja de serlo porque intentan escapar de su poder.

Todo el meollo está en el grado de obediencia que tenga el súbdito que ha sido engatusado con migajas, en las ganas de protagonismo que desee pero si dejara de adorar al alumbrado, el proscrito será apartado, no se le mirará a la cara e incluso se le negará el saludo.  Antes el mandamás necesitaba su adoración, ahora lo desprecia. Y aún le queda el púlpito para, ya sea descarada o subliminalmente, criticarle y dejarle en ridículo ante el público.

Hermanas y hermanos, evitemos entrar en la manida tentación de ofrecer o aceptar cargos que nos llevarían a este estado, para ser libres nos libertó Cristo. Manteneos, pues, firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud (Gal 5,1). Y como no son dones del Señor sino pura compraventa de servicios, estos regalos no son fructíferos, por lo tanto... si alguno se imagina ser algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo (Gal 6,3). No os engañéis; de Dios nadie se burla. Pues lo que uno siembre, eso cosechará (Gal 6,7). El que siembre en su carne, de la carne cosechará corrupción; el que siembre en el espíritu, del espíritu cosechará vida eterna (Gal 6,8).

Y los que evitamos dejarnos sobornar y embelesar por la adoración a estos pastores, nos queda sujetarnos a otra misión más libre... no nos cansemos de obrar el bien; que a su tiempo nos vendrá la cosecha si no desfallecemos. Así que, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe (Gal 6,9-10).

Satanás continua con su manía de prometer cargos a cambio de idolatría. No ha cejado en su empeño. Sigue tentando entre las dunas de los diferentes desiertos eclesiales. En cuestión de sobornar es un gran maestro al que muchos siguen, por eso, te pedimos Señor que no nos dejes caer en la tentación.

 

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Isabel Pavón.
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