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Mandamases


Versión propia de igualdad basada en Ezequiel 34, 1-16: Esto dice el Señor: ¡Ay de los mandamases de mi Iglesia, que se cuidan a sí mismos y hacen distinción entre mis fieles según sean hombres o mujeres!


Habla en mi nombre contra los dirigentes. Diles: Esto dice el Señor: ¡Ay de los mandamases de mi Iglesia, que se cuidan a sí mismos y hacen distinción entre mis fieles según sean hombres o mujeres! Lo que deben cuidar los mandamases es el grupo completo pues a imagen mía fueron hechos y según mi voluntad los creé. 

Vosotros os sostenéis con sus bienes materiales y os deshacéis de las que no os interesan, las mujeres. Ignoráis y humilláis a los que no se someten a vuestros caprichos. No cuidáis del conjunto, ni mucho ni poco, más bien exigís bajo amenaza y manipulación que sean ellos quienes os cuiden, os mimen y engorden. Usáis multitud de excusas para no resaltar los dones de las mujeres, ni ayudáis a los miembros más  débiles, ni curáis a los enfermos, ni vendáis a los heridos, ni consoláis a las viudas, ni hacéis volver a los que se extravían, ni buscáis a los que se pierden, sino que los tratáis con dureza y crueldad. Condenáis sus pecaditos y escondéis vuestros pecadones. ¿Soy yo acaso ciego?

El miedo al conocimiento nos ciega

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2008SEP161240 - Peter Renshaw - (Flickr - CC BY-NC-ND 2.0)

¡Ay de los mandamases de mi Iglesia, que ni crecen ni dejan crecer, que ni avanzan ni dejan avanzar, que ni se animan a conocer más de mí ni dejan que me conozcan! ¿Por qué os empeñáis en la no instrucción sobre el Creador? ¿De qué tenéis miedo? ¿Qué imagináis perder?

Ninguno cree ya en vuestras mentiras. Mis fieles, hombres y mujeres, se quedaron sin cuidadores. Se dispersaron cada cual por la decepción que les creasteis, por soledad de su camino y vuestra falta de compromiso los desanimaron del todo, hasta el agotamiento. Buscándome se desparramaron por todas las peñas, asociaciones, ONGs, conjuntos de amigos, grupos de terapia, encontrando bienestar momentáneo pero sin encontrarme, sin hallar quien me nombrase. A causa de vuestras falsas doctrinas se desorientaron por toda la tierra sin que ninguno de vosotros se preocupara por ellos y fuera a buscarlos. "Los que se van por los que llegan", decíais con sorna.

Así que, mandamases, escuchad bien mis palabras.  Yo, el Señor, lo afirmo: Toda clase de desvíos han robado y devorado a mis fieles que viven sin cuidadores. Vosotros no vais en busca de los que se apartan a causa de sus necesidades porque vivís entretenidos en vuestras propias banalidades. Cuidáis de vosotros mismos, pero no de mis hijos e hijas.  Sí, mis amadas hijas. Me culpáis a mí de la suciedad que habita en vuestras mentes y queréis convencerme de vuestro machismo insulso. ¿Acaso pensáis que algunas de mis criaturas no me duele? ¿Acaso creéis que no me alegra la fidelidad de ellas? ¿Tan seguro estáis de que no derramo mi Espíritu sobre las mujeres? ¡Cuán pequeña es vuestra mente!

Por eso, escuchad las palabras que yo, el Señor, os dirijo: Mandamases, vagos asalariados, yo me declaro vuestro enemigo y os voy a reclamar mi gente; voy a quitaros el encargo de su cuidado, para que no os sigáis cuidando a vosotros mismos; los rescataré, sean mujeres u hombres, para que no sigáis destruyendo su fe. 

Yo, el Señor, digo: Yo mismo me encargaré de quienes han decidido seguirme. Como el cuidador que se preocupa por todos cuando están dispersos, así me preocuparé yo de los míos, hombres y mujeres, sin hacer distinción en mi corazón; los rescataré de los lugares por donde se dispersaron el día oscuro y de tormenta. Los sacaré de las situaciones extrañas donde habitan sin norte, los reuniré y los traeré conmigo. Les daré el alimento espiritual que necesitan, les mostraré mi rostro para que no vuelvan a confundirse. Conocerán mi deleite y los alimentaré con mi esencia. En mí podrán descansar y abastecerse. Yo mismo seré el cuidador; yo mismo les enseñaré a sosegarse. Tendrán paz. Yo, el Señor, lo afirmo. Buscaré a mis fieles perdidos y traeré a los extraviados, curaré a los que sufran algún daño, ayudaré a los débiles igual que a los fuertes, todo esto haré con ellos sin que me importe si son mujeres u hombres. 

Tened confianza. Yo os cuidaré como es debido porque os amo.

 

Publicación en otros medios:
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Isabel Pavón.
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