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Los niños pagan el pato


"En este mundo hay más religiones que niños felices.."

Ricardo Arjona, cantante guatemalteco.

 

Cuando en las congregaciones hay roces con los adultos, los niños, extremadamente sensibles, son los más perjudicados y pagan el pato.

Cuando los padres cometen errores, o sin cometerlos se les expulsa de la iglesia por cualquier motivo, los niños son los peor parados y pagan el pato.


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Niña / skitterphoto (Pixabay - Public Domain)

Cuando más que restaurar se aparta a los padres de la comunidad, pierden los niños que son los que, en resumidas cuentas, pagan el pato.

¿Cuántos hijos, se han perdido porque otros consideraban que sus padres no estaban obrando bien y debían ser excluidos ¿Cuántos son los que han recibido sobre sus pequeñas espaldas la disciplina que fue imposible imponer a sus padres?

Hay veces también que la cobardía lleva a no enfrentarse con los progenitores y se castiga a los hijos.

Otra actitud es la de tenerles lástima si es que los padres tienen mala fama. De todo hay en la viña del Señor.

Se suele decir que cuando el problema lo causan los padres, los niños pueden seguir yendo a la iglesia, pero esto es una falsedad, ¿quién los lleva?, ¿el vecino?, ¿un amigo?, ¿un familiar que se presta?

¿Qué piensan, qué sienten esos hijos al ver que sus padres no pueden entrar?, ¿en qué Dios confían?, ¿qué idea se hacen del Creador?, ¿y de su iglesia?

¿Qué hay de otros pecados ocultos, sí, esos que no están tan a la vista y que existen entre los que sí están admitidos y se reúnen asiduamente y parece que con sus manos alzadas tocan a Dios? ¿Tenemos poder paa castigar el pecado que se ve y no se castiga el que no se ve? ¿Hay distinción de pecados delante de Dios?

Hay niños que, ni saber nada del pasado ni del futuro, llevan como herencia el estigma que le colocaron a los padres y guardan estas experiencias de por vida, marcan su futuro. Es más, no sólo sufren a través de los adultos sino que son discriminados por los propios hijos de estos que empiezan a sentirse superiores ante ellos. ¡Cuánta contradicción hay en nuestras creencias!

Si se hace daño a los niños no se está predicando el evangelio de Cristo. Cuando no se perdonan en los niños lo que consideramos pecados de los padres no se está predicando el verdadero evangelio de Cristo.  

¿Es esta la justicia de Dios o la nuestra? ¿Es Dios excluyente? ¿Hace Dios diferencia entre personas? ¿Cuáles son los padres que pueden entrar en la iglesia? ¿los que a nuestros ojos son considerados buenos? ¿Ama Dios a unos y odia a otros?

Me gusta recrearme en Jesús y pensar qué haría con estas criaturillas que están a merced de las decisiones, buenas o malas, de los adultos "eclesiales" que dicen seguir las enseñanzas del Maestro. Pero Jesús, sin juzgar a los padres y a pesar de la reprensión de los discípulos dijo: —Dejar a los niños y no les impidáis acercarse a mí, pues el reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Puso las manos sobre ellos y se marchó. (Mt 19.14)

Y eso es lo que pido, que ningún niño más pague el pato.

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Breve historia de la expresión: "Pagar el pato".



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Isabel Pavón.
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