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Levante y verano

Viene a la playa Mary Poppins sin problemas a volar cuando hay levante y, de noche, surfea a escondidas con bikini tornasol.


Allá, a lo lejos, sufre la palmera los envites del levante, más su base en la arena, fuertemente arraigada, permanece tan firme como el cariño verdadero. No habrá fuerza que la arranque.

Los pájaros temen la dureza del viento que presumen más fuerte que el súbito batir de sus alas. Buscan cobijo en tierra, entre la espesura del bambú que crece junto la tapia. A cada instante se asoman inquietos, como niños, y comprueban que el vendaval aún arrecia. Pacientes se acurrucan. Esperan.

Decálogo sobre un milagro

2

 

Detrás de aquella mesa un árbol joven, con sus ramas, sin descanso me hace señas. Su tronco baila al son del aire, posiblemente esté borracho de amor. Esquivo de inmediato sus provocaciones.

Un triste turista con cabello color de trigo, distraído se ha tumbado panza arriba bajo el sol. Por arte de magia, esta noche su destino será transformarse en salmonete dolorido y, mañana, presa unas horas de camilla de hospital.

Una alemanita de diez años viste de flamenca. Se ve guapa con zarcillos y peinetas de plástico amarillo limón. Bajo el traje, jersey de cuello alto. Calcetines de hilo protegen sus pies de los tacones. Una foto común que siempre nos parecerá extraña.

Bañador rojo luce el culturista, saca pecho depilado, los brazos separados una cuarta de la axila. Camina y posa; posa y camina. Se contorsiona. Se pavonea. Se resbala. Se recompone. Me da la risa.

Viene a la playa Mary Poppins sin problemas a volar cuando hay levante y, de noche, surfea a escondidas con bikini tornasol.

Todos los hombres que llegan a la zona son rubios y altos. Las mujeres son rubias y altas. Los niños y las niñas como espigas crecidas a la sombra, larguiruchos, con el pelo acervezado. Razas que serpentean entre la raza del lugar, polos opuesto sin llegar a fusionarse.

Las algas huyen del mar. Siembran la arena. Se acerca el sol hasta mi vera. Roza mi piel y la broncea. A mi lado, dos gaviotas hambrientas se pasean.

Levante y verano, consecuencias.

 


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Isabel Pavón.
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