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La honradez como regalo


No sabemos lo importante que es tener buena fama hasta que la perdemos, ¡o nos la roban!, que de todo hay en la viña del Señor.

Ocurre que, una vez perdida o hurtada, normalmente, pocas veces nos llega recompuesta del todo. Por eso, cuando nos quitan este derecho, cuando nos dejan con este agujero negro en nuestras vidas, sólo nos queda clamar de rodillas al cielo pidiendo a Dios que, de algún modo, cacen pronto al ladrón y nos devuelva la mercancía completa.

Con sus hechos, quienes hurtan, desmienten nuestro buen comportamiento respetuoso ante la sociedad, se llevan nuestra manera responsable de ser, nuestra buena reputación, nuestra rectitud...


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Los amigos y amigas de verdad, que salen en tu defensa y en la mía, que dan la cara por nosotros y que ponen su mejor mano en el fuego por tu fama y la mía, son los únicos que pueden restituir aquellos trozos que vienen en falta. Nos dan su cariño. Con la memoria que guardan de tus hechos y los míos, con sus palabras de aliento, en su estar contigo o conmigo, con su honradez, sobre todo su honradez... nos devuelven esa alegría que también nos robaron al mismo tiempo. Porque uno de los ingredientes que lleva consigo la buena fama es la alegría.

Las personas que roban estas propiedades ajenas cuentan con cómplices ¿o son compinches? Sí. Son esos que los apoyan también prestándole oídos primero y murmurando después. Ni los unos ni los otros tienen conciencia de culpa, entre tanta maldad no les cabe.

Victimas del robo de la buena fama, demos gracias a Dios por el regalo que nos da como recompensa. Nos rocía la ardiente pena con el frescor de la amistad de amigos y amigas que actúan con integridad.

El obrar de ellos que surge en tu defensa y la mía, que les lleva a dar la cara por ti y por mí a sabiendas de que pueden ser señalados con el dedo acusador de la peor mano, no se paga ni con oro ni con plata. No se paga con regalos.

Como mucho se agradece con sonrisas, con palabras de admiración, con ganas de tomar ejemplo, o simplemente escribiendo un humilde artículo como este.
¡Va por vosotros!


Publicación en otros medios:

Protestante Digital

Diario Sur



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Isabel Pavón.
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