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Gesticulaciones

Hay que remangarse para ayudar, dar ejemplo con nuestros hechos para que se contagien los demás.


Cati gesticula con las manos al compás de sus palabras. Me encanta. Esta costumbre forma parte de ella, es su forma de ser, de explicarse mejor. Por ejemplo, si te está dando una receta de cocina y uno de los ingredientes es el tomate, al mismo tiempo le da forma con las dos manos a lo que sería su tamaño. A continuación te dice que hay que cortarlo y el canto de su mano derecha se convierte en la hoja afilada de un chuchillo que sube y baja tantas veces como sea necesario matando por completo la verdura. Y continúa con la sal. Es entonces cuando une las huellas dactilares del pulgar, índice y corazón para simular que está espolvoreando. Cuando le toca el turno al aceite, cierra la mano y estira el pulgar como si fuese el pitorro de la aceitera.

El hijo ciego de Timeo

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Body Language/Víctor Ulises Lara Peña (Flickr-CC BY-NC-SA 2.0)

Hacía tiempo que no me encontraba con ella, pero sabía que pasaba toda la mañana ayudando a su cuñada Lola. Pero el otro día me topé con ellas y fuimos a tomar algo. Lo pasé bomba. Pedimos un café doble y Cati, por supuesto, abrió su mano y separando al máximo el extremo del pulgar del dedo corazón, le mostró al camarero como debía ser el vaso y, a continuación, con el índice señalando el que había en la mesa de al lado dijo: como ese. Todo lo que gesticulaba Cati lo repetía Lola. Yo miraba a una y a otra y aguantaba la risa. Parece que este hábito es contagioso. Al hacerlo hacemos hincapié en lo que queremos expresar y eso nos da tranquilidad.

Todo esto viene al caso de algo que me ronda en la cabeza y tiene que ver con la hipocresía que ejercemos unos con otros y casi convencida de que humanamente esto no tiene visos de mejorar, pido a Dios que nos ayude a entender que no basta con hablar, hay que remangarse para ayudar, dar ejemplo con nuestros hechos para que se contagien los demás.

Ojalá todos los buenos deseos que expresamos con palabras vayan siempre acompañados de obras que los certifiquen. El amor hay que demostrarlo, como hacía Jesús de Nazaret.

 

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Isabel Pavón.
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