Con Acento Poét.

  Enfermería

  ERE

  Evangelismo

  Misión Urbana

T por una Sonrisa

  Visita a los asilos

  Álbum de Fotos

  Arqueología

  Artículos

  Entrevistas

  Forwards

  Locura General

  Reportajes

  Testimonios

  Enlaces

Inicio



Decálogo sobre un milagro


Jesús volvió a salir de la región de Tiro y, pasando por Sidón y los pueblos de la región de Decápolis, llegó al lago de Galilea. Allí le llevaron un sordo y tartamudo, y le pidieron que pusiera su mano sobre él. Jesús se lo llevó a un lado, aparte de la gente, le metió los dedos en los oídos y con saliva le tocó la lengua. Luego, mirando al cielo, suspiró y dijo al hombre:
–¡Efatá! (es decir, “¡Ábrete!”).
Al momento se abrieron los oídos del sordo, su lengua quedó libre de trabas y hablaba correctamente. Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, tanto más lo contaban ellos. Llenos de asombro, decían:
–Todo lo hace bien. ¡Hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos!
Marcos 7:31-37




Al leer los textos que hablan de los milagros de Jesús siento una gran alegría. El que todo lo hace bien, sanaba a las personas y las integraba en el ámbito social.

La lectura del texto con el que comienzo me lleva de manera particular a formularme varias preguntas:

Primera : ¿Cuál era el verdadero motivo de aquella gente en que este hombre se sanara?, ¿amor?, ¿bondad?, ¿misericordia?, ¿compasión?, ¿cuál es el nuestro cuando pedimos un milagro?

Segunda : ¿Por qué lo llevaron y no fue sólo?, ¿quizás ellos conocían a Jesús y el sordomudo nunca había oído hablar de él? ¿qué clase de intermediaros somos cuando presentamos el mensaje de Cristo a otros?


Decálogo sobre un milagro

2

 

Tercera : Le pidieron que pusiera su mano sobre él ¿Por qué los seres humanos nos empeñamos en enseñar a Dios cómo tiene que hacer las cosas? ¿Por qué en tantas ocasiones le pedimos que actúe a nuestro modo en vez de confiar en el suyo?

Cuarta: Jesús se lo llevó a un lado, aparte de la gente, le metió los dedos en los oídos y con saliva le tocó la lengua. ¿Cuántas veces vemos a quien dice que tiene un don querer lucir su orgullo en público?

Quinta : ¿Quería curarse aquel hombre? Por lo que vemos en el texto no fue él quien tomó la decisión. ¿Sería esa la razón por la que Jesús se lo llevó aparte, fuera de otras miradas? ¿Tenemos ese encuentro personal con él?

Sexta : ¿Por qué Jesús antes de curar a este hombre suspiró y miró al cielo? ¿Es esta otra forma de orar sin palabras, con expresiones? Si la respuesta es afirmativa, entonces ¿por qué en ocasiones usamos tanta vana palabrería?, ¿lo hacemos para el Señor o para quienes nos escuchan?

Sèptima : ¿Estaríamos dispuestos a que Jesús metiese sus dedos en nuestros oídos para curar nuestra sordera y nos tocara con su saliva para curar lo malo que decimos? ¿Queremos?

Octava : ¿Contamos con la capacidad de asombrarnos al ver que Jesús nuestro Señor, el que todo lo hace bien, mejora nuestro ser? Cuando esto ocurre, ¿cómo nos mostramos ante la iglesia y ante la sociedad?

Novena : ¿Tenemos la suficiente valentía como para reconocer su obra en nosotros públicamente y no callar?

Décima: Volviendo al comienzo del texto, ¿aprovechamos todas las oportunidades para acercarnos a Jesús en “el lago del encuentro”, ya sea en compañía, ya sea en privado?

Yo tengo mis respuestas. ¿Y usted?


Publicación en otros medios:
Protestante Digital



    -Indice de artículos de Isabel Pavón
    -Indice general de artículos

Isabel Pavón.
© SentirCristiano.com

Quiénes somos      Contacto      Preguntas Frecuentes