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¡Cuidado que son muchos!


Han decidido recorrer los lugares de culto donde no se ama, donde se predica el evangelio de las conveniencias personales.

Los desoídos, los afónicos y los convertidos en mudos por la fuerza han llegado al límite de sus circunstancias y emprenden la marcha.

 Se sabe que desde el comienzo del mundo, cuando los pozos de los desoídos, los afónicos y los convertidos en mudos por la fuerza se llenan de palabras apretujadas entre sí y les falta oxígeno, saltan las tapas de su invisibilidad y, en el mejor de los casos, explotan en el aire como una bomba de esporas.  Cada una de ellas consta de boca y frase que más que ser pronunciada es gritada con acierto.

Los desoídos, los afónicos y los mudos recuperan sus voces.

¡Cuidado que son muchos!

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Ya no les quedaba más que aferrarse al temor y pudrirse en el mísero status al que habían sido relegados dentro de sus agujeros, pero se niegan a eso.  Han tocado fondo y a partir de ahí deciden alzarse. 

 Unidos se han hecho de valor. Han decidido recorrer los lugares de culto donde no se ama, donde se predica el evangelio de las conveniencias personales . Harán acto de presencia hasta que se les escuche.

 Emprenden la batalla porque quieren expresarse, recuperar la dignidad de la Palabra que les pertenece. Tienen mucho que decir y proyectos que aportar . Se han remangado dispuestos al trabajo. Son voces unidas a modo de tormenta cargada de rayos, como profetas que denuncian lo que no viene de parte de Dios y por lo tanto Él aborrece.

 Queridos amigos y amigas, líderes de grupos, jefes de cualquier idiosincrasia con o sin despacho, debido al extremo desprecio que se les ha tenido, esta gente ya no aguanta más.  Su situación ha llegado al colmo de los colmos. No les vale cualquier excusa. No les vale cualquier engaño. No se dejan engatusar. Han perdido la inocencia que les hacía bobalicones.

¡Cuidado que son muchos!

 Si continuamos así, culpables e inocentes, corremos el peligro de ser devorados por los portadores de la verdad firmes a los principios de la fe, ahora con fuerza penetrante.  

Perseguidores de orejas acomodadas se convierten en fieras propulsoras de pensamientos de causas justas. Los que sientan miedo que se escondan, los que valentía que se alcen con ellos.


Publicación en otros medios:
Protestante Digital



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Isabel Pavón.
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