Con Acento Poét.

  Enfermería

  ERE

  Evangelismo

  Misión Urbana

T por una Sonrisa

  Visita a los asilos

  Álbum de Fotos

  Arqueología

  Artículos

  Entrevistas

  Forwards

  Locura General

  Reportajes

  Testimonios

  Enlaces

Inicio



Alegría


Lo que el hombre tiene en su interior, bueno o malo, en su cara se refleja. Cara risueña es señal de corazón alegre; actitud retraída refleja pensamientos tristes. Eclesiastés 13:25-26

La alegría es como una planta esponjosa y delicada que se riega con amor. Se desarrolla bien si se la cuida, pues las frías temperaturas sueltan sus hojas y las calurosas las deshidratan. Entre ternura y ternura aparecen sus brotes. Si se la mima no habrá nube de tristeza que entorpezca su floración.

A la alegría le basta la luz dulzona y limpia que es el amor. Si se la abona con música prolifera antes.

Es un don muy preciado. Se reproduce con facilidad si el ambiente es apropiado. Llega a germinar en los interiores más insospechados sólo por contagio. Sus sonrisas a modo de esporas se esparcen y contagian. Crea amistades. Sin embargo, bien se sabe que, siendo capaz de sobrevivir junto al sufrimiento, necesita protección contra el pulgón, o sea, contra los ladrones de felicidad.

Alegría

2

 

La alegría fomenta la salud. Levanta el ánimo. Acompaña. Alimenta la fe. Provee de seguridad la parcela del alma donde habita. Es escudo contra la depresión.

La alegría propia se alegra de la alegría ajena.

Se encuentra en momentos insospechados, en gestos cómplices, tras un monosílabo, una frase, en un roce, un mensaje, un beso inesperado... De ahí que la alegría una a personas muy diferentes y las conduzca, cual río caudaloso, por el mismo sendero.

La alegría busca la paz y la disfruta. Aclara las ideas y desecha lo que no ayuda a vivir.
Cuando te habite, déjala que reine. Concédele un lugar preeminente y deja que abarque todo el espacio que elija. No le pongas límite y menos aún te resistas a dejarla entrar, ni te crees sospechas. No dudes. Disfruta. Si te lleva a gritar para expresar que la sientes, grita.

La alegría de estar presentes en el mundo lleva a la adoración. Es un don de Dios.  De hecho, Dios da sabiduría, conocimiento y alegría a quien él mira con buenos ojos.  Eclesiastés 2:26




Publicación en otros medios:
Protestante Digital



    -Indice de artículos de Isabel Pavón
    -Indice general de artículos

Isabel Pavón.
© SentirCristiano.com

Quiénes somos      Contacto      Preguntas Frecuentes