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TRES REGALOS

Este año he recibido tres regalos por mi cumpleaños: una pulsera con mi inicial, una maceta con una composición de plantas, y un cuaderno artesanal bellamente decorado de los que están ahora de moda (me niego a usar extranjerismos innecesariamente).

La pulsera para que no olvide quien soy, para que sea yo misma. Para que no viva para aparentar ser algo que no soy ni para ganarme a la gente con elogios y manipulaciones para llevarla a mi terreno. Para que no deje que otros me quieran cambiar simplemente porque no les gusta como soy o porque no me aceptan. Soy una persona en construcción, con sus virtudes y defectos, sus luchas y contradicciones. Así que no tengo por qué dejarme manipular por esas personas de ambos sexos que pululan por el mundo sin vida propia, porque la suya consiste en lo que ya he mencionado, darle a los demás lo que saben que les gusta para llevarlos a su terreno y convertirlos en sus marionetas. Ni dejar que personas estrechas de miras y de corazón invadan mi terreno personal para hacer de mí lo que piensan que yo debo ser. Y para recordarle mi nombre a quienes no hacen el esfuerzo de recordar un nombre poco corriente. No me importa que no se corresponda con las creencias que yo practico. No me importa que piensen que soy una tiquismiquis cuando tengo que andar recordándoselo a ciertas personas. Especialmente a alguna que me llegó a decir que no importaba cuál era mi nombre. El primer paso para mostrar respeto a una persona es aprender su nombre, así lo dicen y lo entienden los expertos. Es mi nombre, y punto. 

Las plantas, para recordarme que siga creciendo. Toda la vida es un crecimiento, un aprendizaje, y ay de las personas que se estancan y no siguen avanzando. Tendré que cuidar las plantas y cuando crezcan deberé trasplantarlas a una maceta mayor. Debemos cuidar nuestra propia vida, nuestro jardín interior. No dejar que se llene de hierbajos y cardos. Cuando enraízan las malas hierbas, cuesta arrancarlas, mucho más en el corazón. Pero es preciso hacerlo para que las buenas cosas puedan seguir desarrollándose sin nada que les arrebate su vitalidad. ¡Cuánto hieren el alma algunos hechos, ciertas personas! Pero no podemos dejar que se convierta en un solar lleno de hierbajos de amargura, y malas cosas. Porque si no, lo bello, lo hermoso, no podrá crecer porque no lo dejarán los hierbajos.

El cuaderno artesanal para recordarme que debo llenarlo. Debo continuar practicando mis dones y capacidades, sin prestar atención a quienes no saben apreciarlos, o incluso los menosprecien. Cada persona tiene sus propios dones y capacidades dados por Dios, que pueden ser naturales o espirituales. Es nuestra responsabilidad usarlos, y respetar los de las demás personas. 

Hubo un cuarto regalo, que no se puede coger ni guardar, pero se puede ver. Es mucho amor. No he recibido los regalos más caros, pero he recibido los mejores.


Mª Auxiliadora Pacheco


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Mª Auxiliadora Pacheco Morente

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