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PERSONAJES BÍBLICOS 1

 

Mª Auxiliadora Pacheco Morente

 

JOSÉ: VENCER LA TENTACIÓN

 

José era uno de los hijos de Jacob, su preferido según dice la Escritura, lo que provocó el enojo de sus hermanos (Gn. 37:3 y 4). El resentimiento de sus hermanos llegó hasta el extremo de que lo vendieron como esclavo. Fue llevado a Egipto y comprado por Potifar, capitán de la guardia (39:1).

Una vez en casa de Potifar, José tuvo su primera prueba. José podía haberse dicho: “Sólo trabajaré cuando me vean y el resto del tiempo haré lo mínimo”. Pero José trabajó como un buen sirviente, lo que agradó al Señor, por lo que bendijo su trabajo. Esto fue advertido por su amo, por lo que dejó a José a cargo de toda su casa (39:2-6). Dios nos pide fidelidad en nuestro trabajo, aunque no sea el que más nos agrade, ni aquél que nos hubiera gustado hacer, como le pasó a José. Un buen testimonio no pasará inadvertido.

Cuando las cosas parecía que habían mejorado para José, vino su segunda prueba. La mujer de su amo pretendió que se acostara con ella (7-9). José podría haber pensado: “Ya que tanto trabajo, me merezco pasarlo bien”. Pero no lo hizo, él tuvo temor de Dios, y quiso serle fiel. Y tampoco quiso defraudar la confianza que su amo había puesto en él. Hoy en día no está de moda seguir la moral bíblica. Pero sus instrucciones en este tema son claras y diáfanas, y al faltar a ellas, además de dañarnos a nosotros mismos, dañamos a la sociedad.

También se puede hablar de la importancia de no abusar de los puestos de confianza y autoridad, tanto en el mundo secular, como en el mundo cristiano. La lucha contra la corrupción es fundamental para tener unas instituciones sanas, lo mismo seculares que eclesiásticas.

La mujer de Potifar no se dio por vencida, y resentida por sus negativas, lo acusó falsamente (10-20). Potifar podía haberlo matado con sus propias manos si hubiera querido. A pesar de todo, se advierte una cierta benevolencia en Potifar, no se sabe si por el comportamiento anterior de José, o porque dudaba de la versión de su mujer.

José parecía haber tocado fondo: de hijo amado a esclavo, y de esclavo a preso sin esperanza de ser liberado. Cuando parecía que en respuesta a su fidelidad, recibía castigo, una vez más se mostró fiel y responsable, lo que mejoró su situación en la cárcel (21-23). Nosotros hoy sabemos que había un propósito en todo ello, pero él no. Y los golpes de la vida, lo que hicieron fue quitarle la escoria, no destruir su fe en Dios.

José aún tuvo que esperar años para poder salir de la cárcel y ver los propósitos de Dios en su vida (40:23, 41:1). Pero él se mantuvo fiel a Dios, y fiel a sus responsabilidades. Por ello, a su tiempo obtuvo el fruto de su fe en Dios. Dios nos llama a mantener nuestra integridad frente a las tentaciones y los retos de la vida.

El testimonio de José nos lleva a plantearnos varias preguntas. ¿Seguimos a Dios o a las corrientes de este mundo? ¿Somos fieles a nuestras responsabilidades? ¿Qué entendemos por dar un buen testimonio en nuestro lugar de trabajo?

 

Mª Auxiliadora Pacheco

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