Con Acento Poét.

  Enfermería

  ERE

  Evangelismo

  Misión Urbana

T por una Sonrisa

  Visita a los asilos

  Misión Israel

  Álbum de Fotos

  Arqueología

  Artículos

  Entrevistas

  Forwards

  Locura General

  Reportajes

  Testimonios

  Enlaces

Inicio



LA JUSTICIA SOCIAL EN LA BIBLIA
(5ª Parte)

Mª Auxiliadora Pacheco Morente

I: EL ANTIGUO TESTAMENTO

 LA LEY

 

Los extranjeros


Al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. (Éx. 22:21).

No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades. En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida. Así no clamará contra ti a Jehová, y no serás responsable de pecado. (Dt. 24:14, 15).

 En estos textos se habla de una clase especial de trabajadores, los inmigrantes extranjeros. Se exhorta a no aprovecharse de su condición de inmigrantes. Para recalcar este mandato, se les recuerda a los israelitas que ellos también fueron inmigrantes en un país extranjero. Su trato con ellos debía de ser igual que con los trabajadores naturales, y tenían los mismos derechos.

Por desgracia, estas palabras son hoy más actuales que nunca. En los países occidentales se están dando muchos abusos con los inmigrantes. En muchas ocasiones se les hace trabajar sin contrato o se les somete a jornadas agotadoras por un salario ínfimo.

Además, muchas empresas occidentales tienen toda o parte de su producción en países subdesarrollados o donde no hay condiciones justas para los trabajadores. Esto significa que luego nos traen productos fabricados en condiciones de explotación laboral, incluso por mano de obra infantil. Muchas personas se sorprenderían al conocer la diferencia entre lo que se paga por un paquete de café y lo que se les obliga a aceptar a los que lo cultivan. Procuremos informarnos de que empresas tienen estas prácticas, para evitar comprar sus productos. Busquemos aquellas empresas que producen en condiciones de comercio justo. Es decir, que pagan un salario justo a sus empleados, no permiten la mano de obra infantil, y pagan precios justos por los productos que adquieren en los países subdesarrollados.

Dios tiene las mismas normas para todos, y condena a todo el que oprime a su prójimo aprovechándose de su posición.

 

Los ancianos y los discapacitados

 

En la sociedad israelita, al igual que en la sociedad actual, existían personas que por sus especiales características estaban expuestas a que se atentara contra su dignidad personal. Dios advierte contra este tipo de comportamientos. La dignidad de una persona no se deriva de sus capacidades físicas o intelectuales, ni de su juventud. Se deriva de que somos criaturas de Dios (Gn. 1:27), creados para ser su imagen. Aunque esta imagen se distorsionó por el pecado, Dios la va restaurando en el creyente (2 Co. 3:18). Él nos llama a reflejar su imagen en el trato hacia aquellos que son considerados menos dignos. En nuestra sociedad actual todo tiende a tasarse de acuerdo con valores mercantilistas. Los que no son considerados productivos, con demasiada frecuencia son echados a un lado como un objeto estropeado. Alguien dijo que una civilización humana podía valorarse por el trato que dispensara a los más débiles. Veamos lo que Dios dice al respecto.

Delante de las canas te levantarás y honrarás el rostro del anciano. De tu Dios tendrás temor. Yo, Jehová. (Lv. 19:32).

Los ancianos deben ser tratados con respeto. Por el hecho de perder su vigor y dejar de ser productivos no pierden su dignidad. Al contrario, Dios exhorta a que sean tratados con más dignidad. Sus ideas muchas veces pueden ser anticuadas, pero no es sabio desechar la voz de la experiencia. En Occidente, se está llamando a recuperar el respeto a los ancianos que se les otorga en otras culturas. La dignidad también incluye poder vivir en unas condiciones dignas, lo que abarca muchas áreas. En nuestro entorno más cercano, se ha dado por sentado que llegar a la jubilación muchas veces equivale a recibir una retribución miserable. ¿Por qué? Aquí, en la Costa del Sol, nos estamos acostumbrando a ver como vienen a pasar sus últimos días los jubilados de alto poder adquisitivo de otros países europeos, mientras muchos de nuestros jubilados reciben pensiones indignas. Los creyentes no podemos aceptar esto. Las necesidades de nuestros mayores deben poder ser satisfechas en todas las áreas (cuidados, vida social, pensiones justas, etcétera).

No maldecirás al sordo, ni delante del ciego pondrás tropiezo, sino que tendrás temor de tu Dios. Yo, Jehová. (Lv. 19:14).

Estoy segura de que muchas personas se horrorizarían solamente con escuchar mencionar tales actos, considerándolos propios de personas depravadas. Pero no todas las discapacidades reciben igual trato. Las personas con problemas psíquicos tradicionalmente son motivo de burlas, son llamadas con apelativos denigrantes (“el loco” o “la loca”), y quedan estigmatizadas ante la sociedad. Además, hay ciertas doctrinas foráneas que se están filtrando en la sociedad, que afirman que las personas discapacitadas lo son como castigo por algo que hicieron en una vida anterior. Esto es un disparate total. No hay reencarnación (He. 9:27), y hay muchos factores que pueden influir en que una persona nazca minusválida o llegue a desarrollar una discapacidad (factores genéticos, problemas en el parto, enfermedades, accidentes, etcétera).  

Entiendo que este texto no debe aplicarse solamente a las discapacidades que menciona, sino a todas las discapacidades. El trato hacia los discapacitados debe estar teñido con el temor de Dios. No nos hagamos cómplices de las maldades sociales. Al contrario, luchemos porque ellos también puedan vivir en condiciones dignas. Esto, como ya he mencionado en el caso de los ancianos, abarca muchas áreas. Son cosas tales como la integración en la sociedad,  tener adaptados los lugares públicos, recibir toda la ayuda que necesiten, no ser discriminados, poder percibir retribuciones dignas, etcétera.

 

Mª Auxiliadora Pacheco

    -Indice de artículos de Mª Auxiliadora
    -Indice general de artículos


© sentirCristiano.com

Mª Auxiliadora Pacheco Morente

Quiénes somos      Contacto      Preguntas Frecuentes