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LA JUSTICIA SOCIAL EN LA BIBLIA
(12ª Parte)

Mª Auxiliadora Pacheco Morente

I: EL ANTIGUO TESTAMENTO

3. LOS LIBROS POÉTICOS

C. PROVERBIOS (I)

El libro de los proverbios trata de la aplicación de la moral y de la piedad a la vida diaria. Buena parte de sus enseñanzas son expresadas por medio de sentencias breves, los proverbios (1:1). La palabra hebrea traducida como proverbio también abarca una máxima, enigma, sátira o parábola.  Se le atribuye a Salomón la autoría de unos dos tercios del libro. El resto fue escrito por otros sabios.

Entre los temas de sus enseñanzas, hay una buena cantidad que se refiere a los sociales. Amplían y desarrollan lo que la ley expresa en cuanto a los más desfavorecidos: pobres, viudas, huérfanos y extranjeros.

La justicia en el libro de los proverbios tiene dos vertientes, derivadas de su sentido en hebreo. Las dos palabras que se emplean para justicia son tsédec y tsedacá. Estas palabras denotan tanto la justicia y rectitud moral, como la equidad y la justicia legal. Es lógico que sea así, pues el que es recto en su caminar con Dios también lo será para con su prójimo.

Veamos pues, lo que tiene que decir sobre la justicia social este libro eminentemente práctico.

 

Pobres, viudas, y huérfanos

 

Denuncia de la opresión y del menosprecio a los pobres

 

Peca el que menosprecia a su prójimo, pero el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado. Pr. 14:21.

 

El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor, pero lo honra el que tiene misericordia del pobre. Pr. 14:31.

 

El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor, pero no quedará sin castigo el que se alegra de la desgracia. Pr. 17:5.

 

Las riquezas atraen muchos amigos, pero el pobre, hasta de su amigo es apartado. Pr. 19:4.

 

Si todos los hermanos del pobre lo aborrecen, ¡cuánto más sus amigos se alejarán de él! Pr. 19:7.

 

El que cierra su oído al clamor del pobre tampoco será oído cuando clame. Pr. 21:13.

 

El rico y el pobre tienen en común que a ambos los hizo Jehová. Pr. 22:2.

 

El rico se hace dueño de los pobres y el que toma prestado se hace siervo del que presta. Pr. 22:7.

 

El que por aumentar sus ganancias oprime al pobre o da al rico, ciertamente se empobrecerá. Pr. 22:16.

 

No robes al pobre, porque es pobre, ni oprimas al desdichado en las puertas de la ciudad, porque Jehová juzgará la causa de ellos y despojará de la vida a quienes los despojen. Pr. 22:22, 23.

 

No remuevas el lindero antiguo ni entres en la heredad de los huérfanos, porque su defensor es el Fuerte: él abogará por la causa de ellos contra ti. Pr. 23:10, 11.

 

El hombre pobre que roba a los pobres es como una lluvia torrencial que deja sin pan. Pr. 28:3.

 

El que aumenta sus riquezas con usura y crecidos intereses, para aquel que se compadece de los pobres las aumenta. Pr. 28:8.

 

León rugiente y oso hambriento es el malvado que gobierna sobre el pueblo pobre. Pr. 28:15.

 

Hay generación cuyos dientes son espadas y sus muelas cuchillos, para devorar a los pobres de la tierra y a los menesterosos de entre los hombres. Pr. 30:14.

 

El libro de los Proverbios contiene algunas de las reprensiones más severas de la Escritura hacia los que maltratan a los pobres, y tampoco calla sobre los que se desentienden de ellos. El versículo clave acerca de la dignidad debida a los pobres es el 22:2. Dios ha hecho a todos, ricos y pobres, y para Él todos son iguales. El ser humano, como declara la Escritura, fue hecho a su imagen, y su dignidad  y el derecho a conservarla persisten independientemente de su condición social, sexo, raza, etc. Por tanto, el que menosprecia a los pobres, no solamente peca contra su prójimo, está afrentando a Dios. Los que roban y oprimen a los pobres para enriquecerse atraen maldición a sus vidas, y a la larga sus riquezas irán a parar a los que se compadecen de los pobres. Los opresores son comparados a bestias salvajes, y sus dientes a espadas y cuchillos, por el daño que causan y el carácter inhumano y feroz que exhiben.

También se dan severas reprensiones contra aquellos que se aprovechan de sus vecinos en desgracia o venidos a menos. No deben caer en la tentación de mover los límites de sus propiedades a costa de las de los huérfanos. Tampoco deben aprovecharse de su situación de inferioridad para extorsionarles en las puertas de la ciudad, es decir, en el lugar donde antiguamente se juzgaba y se hacían tratos. Dios mismo saldrá en defensa de quienes sufran tales injusticias.

Como puede verse, estas enseñanzas son completamente actuales. Aunque muchos no quieran reconocerlo, la defensa de la dignidad y la igualdad de los seres humanos procede de la Biblia. Por desgracia, las reprensiones contra quienes no las respetan  y oprimen a los desfavorecidos también siguen vigentes.

 

Exhortación a defenderlos

 

Para siempre será firme el trono del rey que conforme a la verdad juzga a los pobres. Pr. 29:14.

 

Abre tu boca en favor del mudo en el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia y defiende la causa del pobre y del menesteroso. Pr. 31:8, 9.

 

El libro de Proverbios también exhorta a defender a los pobres y desvalidos (los desfavorecidos de la actualidad).

Da promesa al rey, es decir, al gobernante que sea justo en su trato hacia los pobres. Su trono será firme, es decir, será libre de intrigas que pretendan derrocarlo. Su mandato será estable y sin sobresaltos.

Dentro de la exhortación a un rey que se encuentra en el capítulo 31, se encuentran estas palabras sobre los pobres y desvalidos. Debe abrir la boca en favor del que no tiene capacidad para poder hacerlo frente a los poderosos, en favor de los desheredados. Ha de ser justo en el juicio, y defender a los pobres frente a sus opresores.

 

Promesas a los que los socorren

 

Peca el que menosprecia a su prójimo, pero el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado. Pr. 14:21.

 

A Jehová presta el que da al pobre; el bien que ha hecho se lo devolverá. Pr. 19:17.

 

El codicioso codicia todo el día; el justo da sin retener su mano. Pr. 21:26.

 

El que da al pobre no tendrá pobreza, pero el que aparta de él sus ojos tendrá muchas maldiciones. Pr. 28:27.

 

Al igual que el libro de Proverbios da serias advertencias a los que maltratan y abusan de los pobres, también da promesas a quienes los socorren. El que se compadece de los pobres es bienaventurado, Dios le da paz y felicidad. Tampoco tendrá pobreza, pues Dios cuidará de su economía. En 19:17 se declara abiertamente que lo que se da a los pobres es como un préstamo, porque Dios devolverá el bien realizado. Como fruto del cuidado divino, el justo puede dar una y otra vez a los necesitados, porque Dios le provee no solamente lo justo para mantener su casa, sino lo suficiente para poder dar a otros.

En contraste, con el típico paralelismo de la poesía hebrea, los que se niegan a socorrer a su prójimo son pintados con los colores más sombríos. Por menospreciar a su prójimo caen en pecado. Y el pecado atrae maldiciones a la vida de los pecadores, una de ellas es que codiciarán sin descanso, pero no podrán obtener lo que desean.

 

Promesas de Dios a las viudas

 

Jehová derriba la casa de los soberbios, pero afirma la heredad de la viuda. Pr. 15:25.

 

El libro de Proverbios también da promesas a la viuda que confía en el Señor. Dios promete cuidar su heredad, es decir, su economía. Una viuda humilde y pobre puede confiar en que Dios cuidará de ella. En cambio, los que habían llegado a una alta posición por su soberbia y sus malas artes con su prójimo, serán derribados de su posición.

 

Causas de la pobreza

 

Un poco de sueño, dormitar otro poco, y otro poco descansar mano sobre mano: así te llegará la miseria como un vagabundo, la pobreza como un hombre armado. Pr. 6:10.

 

Pasé junto al campo del hombre perezoso, junto a la viña del hombre falto de entendimiento; y vi que por toda ella habían crecido los espinos, ortigas habían cubierto la tierra y la cerca de piedra ya estaba derribada. Miré, y lo medité en mi corazón; lo vi, y aprendí la lección: Un poco de sueño, dormitar otro poco y otro poco descansar mano sobre mano: así te llegará la miseria como un vagabundo, la pobreza como un hombre armado. Pr. 24:30-34.

 

Caerá en la pobreza el hombre que ama los placeres; y el que ama el vino y los perfumes no se enriquecerá. Pr. 21:17.

 

Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo, pero el que acepta la corrección recibirá honra. Pr. 13:18.

 

El que cultiva su tierra se saciará de pan, pero el que sigue a los ociosos se colmará de pobreza. Pr. 28:19.

 

Porque el bebedor y el comilón se empobrecerán, y el mucho dormir los hará vestir de harapos. Pr. 23:21.

 

Los sabios que escribieron Proverbios, aunque dejaron bien claro cual debía ser el trato hacia los pobres, no callaron ante algunas de las causas de la pobreza. Por supuesto, no se debe olvidar que algunas veces la pobreza se debe a la soberanía de Dios (1 S. 2:7), y por tanto no nos es posible conocer sus causas.

Una de las causas señaladas es la vagancia. No es una pereza o una desgana de un día, es vivir en pura vagancia. Hay personas que viven de esta forma, e incluso hay países que no avanzan porque muchos de sus habitantes no se preocupan de ganar su pan con diligencia. Los Proverbios advierten seriamente sobre las consecuencias de vivir así.

Otro caso que muestra Proverbios es la de quien ha recibido campos, o, trasladándolo a nuestro entorno, una empresa con la que podría subsistir, pero no los atiende como debiera, bien por no conocer como hacerlo, o por pereza. El resultado en cualquiera de estos casos es la ruina.

También se condena a los amantes del lujo y los placeres. Quienes viven por encima de sus posibilidades económicas también acabarán en la ruina. Dios no nos pide que vivamos como monjes, sino administrando nuestros bienes sabiamente, porque se puede disfrutar de muchas maneras sin arruinar la economía.

Asimismo hay personas que caen en la pobreza por su tozudez. Tienen personas cercanas que les advierten sobre su economía o forma de vivir, y no las escuchan. Dejemos que nos aconsejen los que entienden más que nosotros sobre nuestra economía. La Biblia habla mucho de los beneficios de escuchar a los que son más sabios que nosotros.

Otro caso es el de las personas que tienen medios para vivir honestamente, pero no se conforman con ellos. Muchas son víctimas de estafas o de malas empresas con las que deseaban enriquecerse. Dios también nos exhorta a sacar provecho de lo que nos ha dado, y a confiar en su provisión para nosotros.

Proverbios también menciona a los borrachos. Este texto también se puede aplicar a todos aquellos que son adictos a cualquier sustancia con efectos alucinógenos. Las adicciones destruyen la vida de los adictos, y con frecuencia, también la de sus familias. Por eso no falta tampoco la exhortación ante los efectos devastadores de caer presa de estas ataduras.

 

 

Mª Auxiliadora Pacheco

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