Con Acento Poét.

  Enfermería

  ERE

  Evangelismo

  Misión Urbana

T por una Sonrisa

  Visita a los asilos

  Misión Israel

  Álbum de Fotos

  Arqueología

  Artículos

  Entrevistas

  Forwards

  Locura General

  Reportajes

  Testimonios

  Enlaces

Inicio



LA JUSTICIA SOCIAL EN LA BIBLIA
(10ª Parte)

Mª Auxiliadora Pacheco Morente

I: EL ANTIGUO TESTAMENTO

3. LOS LIBROS POÉTICOS

B. SALMOS (I)

 

Los Salmos son una colección de himnos, de los que una gran cantidad eran cantados en el Templo. Eran llamados por los israelitas “Himnos de alabanza”.  Hay 150 salmos, de los que setenta y tres son atribuidos a David.

En la actualidad, hay numerosas versiones y adaptaciones de los salmos en las iglesias cristianas. Por ello, habitualmente se habla de ellos como canciones de alabanza. Pero los salmos tratan de muchos temas, y es lógico que sea así, puesto que también expresan las preocupaciones del pueblo de Dios. Entre su temática, hay numerosas expresiones relacionadas con la justicia social, que he recogido en dos grandes apartados. El primero, dedicado a los más desfavorecidos, y el segundo, dedicado a la justicia.

 

Los pobres, las viudas, los huérfanos y los extranjeros

 

Este apartado trata sobre los más desfavorecidos de aquel tiempo, que por desgracia continúan siéndolo con frecuencia en nuestros días. La lista es casi idéntica que la de la Ley: los pobres, las viudas, los huérfanos y los extranjeros. Los Salmos, menos una pequeña alusión, no mencionan expresamente a los discapacitados, como hace la Ley, pero quedan incluidos dentro del grupo de los pobres.

 

Denuncia de la opresión a los pobres

 

Con arrogancia, el malo persigue al pobre;

será atrapado en las trampas que ha preparado.

Se sienta al acecho cerca de las aldeas;

en escondrijos mata al inocente.

Sus ojos están acechando al desvalido,

acecha en oculto, como el león desde su cueva;

acecha para atrapar al pobre;

atrapa al pobre trayéndolo a su red. Sal. 10:2, 8, 9.

 

Los impíos desenvainan espada y tensan su arco

para derribar al pobre y al menesteroso,

para matar a los de recto proceder. Sal.37:14.

 

A la viuda y al extranjero matan

y a los huérfanos quitan la vida. Sal. 94:6.

 

Estos textos muestran el dolor del pueblo de Dios ante los desmanes de los malvados. La Ley, como expliqué en la sección que le dedico, ordenaba tratar humanamente a los pobres y desfavorecidos. Los piadosos se horrorizan cuando estas personas son maltratadas, y desde los salmos condenan esta situación.

El salmo 10 empieza denunciando la arrogancia del malvado. Su arrogancia es doble, por despreciar los mandatos de Dios, y por pensar que podrá actuar con impunidad. El salmista declara que sus trampas acabarán por atraparlo. En los versículos 8 y 9 compara al malo con un león u otra fiera semejante,  acecha al pobre y al desvalido como un león a su presa.

El salmo 37 y el 94 denuncian que los malvados llegaban a asesinar a los desprotegidos. Los impíos despliegan todas sus armas para matar a los débiles, cuando así les conviene, y a los de recto proceder, probablemente por oponerse a sus malvadas acciones. No tienen escrúpulos en matar a los que no tienen quien les defienda: a las viudas y huérfanos desamparados, y al extranjero que está lejos de su familia.

 

Promesas a los que los socorren

 

Bienaventurado el que piensa en el pobre;

en el día malo lo librará Jehová.

Jehová lo guardará, le dará vida

y será bienaventurado en la tierra.

No lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.

Jehová lo sostendrá en el lecho del dolor;

ablandará su cama en la enfermedad. Sal. 41:1-3.

 

El hombre de bien tiene misericordia y presta;

gobierna sus asuntos con justicia.

Por lo cual no resbalará jamás;

en memoria eterna será el justo.

No tendrá temor de malas noticias;

su corazón está firme, confiado en Jehová.

Asegurado está su corazón; no temerá,

hasta que vea en sus enemigos su deseo.

Reparte, da a los pobres;

su justicia permanece para siempre;

su poder será exaltado con gloria. Sal. 112:5-9.

 

Los salmos también describen a los que se compadecen de los pobres, y dan promesas para ellos. Estos dos salmos dan un hermoso cuadro de la vida de quien es misericordioso. Los cimientos sobre los que está fundamentada su vida son la fe y la confianza en el Señor. Su confianza en Dios le hace vivir sin temores, porque Dios es quien lo guarda. Dios le dará una salida en el día malo y lo protegerá de sus enemigos. Aunque caiga enfermo, el Señor cuidará de él. Su vida está bendecida y es feliz. Esta bendición también es económica. Disfruta de la que se llama la economía divina: tiene lo suficiente para mantener su casa y para poder ayudar a los demás. Mientras más da, más recibe, como un primer anuncio de las promesas del Nuevo Testamento. Su comportamiento justo con los demás, llegará a ser reconocido ante la sociedad.

 

Promesas de Dios a los pobres

 

Jehová será refugio del pobre,

refugio para el tiempo de angustia.

El menesteroso no para siempre será olvidado,

ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente. Sal. 9:9, 18.

 

Tú lo has visto, porque miras el trabajo y la vejación,

para dar la recompensa con tu mano;

a ti se acoge el desvalido;

tú eres el amparo del huérfano.

El deseo de los humildes oíste, Jehová;

tú los animas y les prestas atención.

Tú haces justicia al huérfano y al oprimido,

a fin de que no vuelva más a hacer violencia el hombre de la tierra. Sal. 0:14, 17,18.

 

«Por la opresión de los pobres, por el gemido de los necesitados,

ahora me levantaré—dice Jehová—,

pondré a salvo al que por ello suspira». Sal. 12:5.

 

De los planes del pobre se han burlado,

pero Jehová es su esperanza. Sal. 14:6.

 

Todos mis huesos dirán:

«Jehová, ¿quién como tú,

que libras al afligido del más fuerte que él,

y al pobre y menesteroso del que lo despoja?». Sal. 35:10.

 

 

Padre de huérfanos y defensor de viudas

es Dios en su santa morada.

Los que son de tu grey han morado en ella;

por tu bondad, Dios,

has provisto para el pobre. Sal. 68:5, 0.

 

Él librará al menesteroso que clame

y al afligido que no tenga quien lo socorra.

Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso;

salvará la vida de los pobres.

De engaño y de violencia redimirá sus almas,

y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos. Sal. 72:12-14.

 

Levanta de la miseria al pobre

y hace multiplicar las familias como a rebaños de ovejas. Sal. 107:41.

 

Porque él se pondrá a la diestra del pobre,

para librar su alma de los que lo juzgan. Sal. 109:31.

 

Él levanta del polvo al pobre

y al menesteroso alza de su miseria,

para hacerlos sentar con los príncipes,

con los príncipes de su pueblo. Sal. 113:7, 8.

 

Bendeciré abundantemente su provisión;

a sus pobres saciaré de pan. Sal. 132:15.

 

Jehová abre los ojos a los ciegos;

Jehová levanta a los caídos;

Jehová ama a los justos.

Jehová guarda a los extranjeros;

al huérfano y a la viuda sostiene,

y el camino de los impíos trastorna. Sal. 146:8, 9.

 

Estos salmos dan promesas a los pobres  desfavorecidos que claman al Señor. Porque Dios no olvida a nadie que le pida ayuda de todo corazón. Promete que les escuchará y proveerá para sus necesidades, aunque vengan tiempos de angustia. Él los guardará y los sostendrá.

Aunque el malo parezca prosperar por un tiempo, al final le llegará el juicio de Dios. Dios no permitirá que queden atrapados en sus redes los desfavorecidos que clamen a él.

Pero continuará habiendo malvados que opriman a los pobres hasta que Dios traiga su reino. El salmo 72 es reconocido por los comentaristas como uno de los que hablan del futuro reinado del Mesías en la Tierra. El Rey de reyes acabará con las injusticias. Se compadecerá de los pobres y de los oprimidos con toda bondad.

 

Mª Auxiliadora Pacheco

    -Indice de artículos de Mª Auxiliadora
    -Indice general de artículos


© sentirCristiano.com

Mª Auxiliadora Pacheco Morente

Quiénes somos      Contacto      Preguntas Frecuentes