Con Acento Poét.

  Enfermería

  ERE

  Evangelismo

  Misión Urbana

T por una Sonrisa

  Visita a los asilos

  Misión Israel

  Álbum de Fotos

  Arqueología

  Artículos

  Entrevistas

  Forwards

  Locura General

  Reportajes

  Testimonios

  Enlaces

Inicio



LA DICTADURA DE LOS ENERGÚMENOS

Antes de la llegada de la red de redes, si te encontrabas con algún energúmeno de cualquiera de los dos sexos, era en la calle, le veías su cara, y era más fácil precaverse contra ellos. Y el radio de actuación de los tales normalmente era limitado. Pero ahora las cosas han cambiado. Las redes sociales les han permitido extender su radio de acción hasta límites hasta ahora inimaginables. En cuanto sales de un círculo muy limitado de contactos, y a veces hasta sin salir de él, es muy fácil toparte con alguno de ellos. Yo personalmente, sin salir de mi círculo de contactos he tenido experiencias muy desagradables. Entre ellas, que simplemente por poner un comentario en una publicación, una persona que no conocía de nada (ni deseo conocer), me dijera una serie de cosas completamente inaceptables desde el punto de vista de la educación y de la libertad de expresión. En cierta ocasión tuve hasta que apagar el teléfono a una persona que yo creía que era de otra manera, para que dejara de ponerme verde por el servicio de mensajería. Alguien que se aprovechó de mi trabajo sin permiso de ninguna clase, y que en “agradecimiento” un día que estaba conversando con dos personas se metió en la conversación para empezar a tirarme indirectas, y yo cometí el error de responderle como creí oportuno. Después ha seguido difamándome, y ahora anda por ahí dándoselas de ser la mejor persona del mundo. Y eso, por no hablar de quienes me han salido ranas, que también han sido unas cuantas personas. En fin, así es la vida. 

Y si hablo de los foros y grupos en las redes, eso es ya una jungla. Prácticamente no existe alguno en el que no haya algún energúmeno agazapado, dispuesto a saltar sobre quien considere una víctima apropiada, o, como he dicho antes, exprese una opinión que no les guste. A mí incluso me han saltado encima gente que no conocía de nada, simplemente por andar compartiendo cosas en las redes de mi propia cosecha, o alguna ajena que me gustara. “Háztela mirar”, “vete con la Falange”, burlas inaceptables y groserías varias son algunas de las cosas que he visto arrojar o me han arrojado. Los psicólogos hablan de que al no vernos, además de perderse mucha comunicación, nos sentimos más desinhibidos. Es más fácil meter la pata, como ya he mencionado, y es rara la persona que no lo haya hecho alguna vez en las redes. Pero eso es una cosa, y otra muy diferente entrar a las redes a buscar con quien meterse. Las redes dan a muchas personas una sensación de impunidad y un poder que no poseerían de otra forma. En el mejor de los casos, tienen nombre e imagen reales. En otros, se buscan cualquier seudónimo, una imagen cualquiera, y listo. 

Lo peor es que es raro que se tomen medidas ante esas personas. Las redes dan la posibilidad de reportar los comentarios inapropiados, pero eso es sólo efectivo hasta cierto punto, y no siempre se rigen por criterios adecuados. En cuanto a las demás personas que presencian estos hechos, en muchos sitios la tarea de los moderadores deja bastante que desear. El resto, normalmente pasan del tema. No va conmigo, para qué complicarse la vida, si digo algo me la van a liar a mí también. Otras personas se dejan llevar por como borregos por ellos. Con esto, tienen la impunidad asegurada. Y se produce la dictadura del miedo, de los matones de las redes, de los energúmenos. No voy a opinar, no voy a decir, que ya sé lo que pasará si lo hago. Pero yo pienso que entonces, ¿dónde queda la libertad? Espero que pronto no tengamos que celebrar su funeral en la red de redes. El tema para mí es grave, por lo que ya he hablado de él anteriormente, y puede que vuelva a hablar más adelante.

 

 

Mª Auxiliadora Pacheco



    -Indice de artículos de Mª Auxiliadora

    -Página facebook de Auxiliadora

    -Indice general de artículos


© sentirCristiano.com

Mª Auxiliadora Pacheco Morente

Quiénes somos      Contacto      Preguntas Frecuentes