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GENTE TÓXICA

En la actualidad se están acuñando nuevos términos para clasificar a ciertos tipos de personas o relaciones. Así, se está hablando de personas o relaciones tóxicas. La Biblia, como tantas otras cosas, ya las había mencionado mucho tiempo atrás:

Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada;
Mas la lengua de los sabios es medicina. (Pr. 12:18).

Hay personas que van por la vida como dicen que iba el caballo de Atila, que por donde pasaba no crecía la hierba. Nada sano queda a su paso. No tienen reparos en herir y golpear donde más duele. Pueden llegar a destruir la autoestima (y todo lo demás) de quien conviva con ellos o ellas, bien sea en la familia o en el trabajo. Su contacto es tan tóxico como una dosis de cianuro.

La única forma de que estas personas dejen de ser tóxicas es que reconozcan sus pecados y crean en Jesucristo de todo corazón. De esta forma, abrirán la puerta al Espíritu Santo y a su gracia que transforma las vidas.

Por varios motivos, los creyentes somos los sabios que menciona la Palabra:

-Hemos tomado la decisión más sabia que puede tomarse, andar en los caminos del Señor.

-No nos guiamos por la sabiduría humana, sino por la divina.

-Llevamos el Evangelio de salvación como medicina.

Cuando andamos por la vida, podemos encontrarnos con personas tóxicas. El Señor nos llama a predicarles como a cualquiera. Pero no nos llama a aguantar indefinidamente sus ataques verbales y sus abusos. Tenemos derecho a apartarnos de aquellas personas que después de haber escuchado el evangelio, en lo único que piensan es en denigrar o dañar a quienes se les acerquen.

Entiendo que también tenemos derecho a ponernos en nuestro sitio ante los abusos de estas personas. Hay creyentes que confunden ponerse en su sitio con ponerse a la misma altura de quien ataca o abusa. Pero entre ponerse en su sitio y actuar igual que la otra persona, hay todo un arco iris de matices en las relaciones humanas.

Yo he visto a creyentes confundidos con este tema arrastrarse ante gente tóxica, que lo único que conseguían es abonar el orgullo y la toxicidad de los segundos.

Hermanos y hermanas, arrastrarse es para los gusanos. Nosotros estamos llamados a caminar como portadores de la sabiduría divina, no nos confundamos.


Mª Auxiliadora Pacheco


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Mª Auxiliadora Pacheco Morente

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