Con Acento Poét.

  Enfermería

  ERE

  Evangelismo

  Misión Urbana

T por una Sonrisa

  Visita a los asilos

  Misión Israel

  Álbum de Fotos

  Arqueología

  Artículos

  Entrevistas

  Forwards

  Locura General

  Reportajes

  Testimonios

  Enlaces

Inicio



EL SÍNDROME DE MISTER HYDE

Un virus dañino anda por el mundo. Es tan común y tan contagioso como la gripe. Al igual que ésta, sus efectos en quien lo sufre dependen de varios factores. Los factores principales son las defensas frente a la infección y la responsabilidad del afectado. Pero una característica que lo diferencia de la gripe es que puede llegar a afectar gravemente a las personas que se encuentren en el entorno del afectado, dependiendo, como ya he dicho, de la responsabilidad que posea. Los síntomas que produce son similares a los del personaje de ficción llamado mister Hyde, el ser siniestro que aparece como resultado de los experimentos del doctor Jekyll. Es decir, ese virus malsano nos convierte en criaturas diferentes de lo que realmente somos o deberíamos ser. Nos vuelve agrios, coléricos, intolerantes, etcétera.

La mejor persona no está libre de infectarse cualquier día que ande baja de defensas. Donde había amabilidad y atención al otro, aparecen aspereza y despreocupación hacia quienes se tengan al lado. Los buenos amigos dejan de serlo, la madre o padre de familia hacen sentir su mal a sus seres queridos. El docente arremete contra sus alumnos, el jefe contra sus subordinados. Cuando el síndrome aparece por una bajada temporal de defensas, la persona se recupera pronto, y vuelve a ser quien era.

Pero la infección es tan virulenta que hay quien no se recupera nunca, y el mal se le vuelve crónico. Sea hombre o mujer, se vuelve un mister Hyde de por vida. Y las iglesias no protegen contra ella. Los buenos creyentes dejan de serlo hasta que son capaces de reconocer su enfermedad. Los pastores arremeten contra las ovejas de su rebaño, y ay de las iglesias donde sus líderes cogen una infección crónica.

Los remedios para este síndrome, una vez que se tiene, son dos. El primero, el que hay para todas las caídas, la obra de Cristo y el arrepentimiento. El segundo, la humildad. No hay infección del alma que resista este tratamiento.


Mª Auxiliadora Pacheco


    -Indice de artículos de Mª Auxiliadora
    -Indice general de artículos


© sentirCristiano.com

Mª Auxiliadora Pacheco Morente

Quiénes somos      Contacto      Preguntas Frecuentes