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EL NACIMIENTO DE JUAN BAUTISTA


Hace algún tiempo me pregunté si, igual que Jesús, en el nombre de Juan o de sus padres, habría algún contenido o mensaje especial. En efecto, así es, y me extrañó que tuviera que ser yo, una creyente de a pie, quien lo descubriera.

Es conocido que Jesús, Yeshúa en hebreo y como era llamado por sus paisanos, significa Él salvará o Salvador (ver Mateo 1:21 y número 3442 de las palabras hebreas de Strong). Pero apenas se conoce que aquel que fue designado como su predecesor (Lucas 1:76 y 77) y su familia, también poseen nombres muy significativos.

Pero es mejor comenzar por el principio. El Evangelio según San Lucas es el que da más detalles familiares de la vida de Jesús. No en vano su escritor afirma “haber investigado con diligencia” (1:3). En el capítulo 1, se explica la forma en la que el nacimiento de Juan se enlazó con el del mismo Jesús. El Señor, en sus planes, consideró necesario que hubiera un profeta que preparara al pueblo de Israel para recibir a Jesús. Para resaltar que todo era obra suya, escogió que naciera de un matrimonio piadoso, pero sin hijos (1:5-7). Según la mentalidad de aquellos tiempos, debió ser algo muy triste y humillante. Más todavía, siendo parte Zacarías de la estirpe santificada para ejercer el sacerdocio. Una estirpe considerada tan importante para el pueblo judío que actualmente conocen todavía quienes son descendientes de los sacerdotes o de los servidores del templo, mostrándolo incluso en sus apellidos (Levy o Leví, etc.).

Pero la larga espera para poder abrazar un hijo no fue fruto del azar o un capricho divino. Había un propósito en ella. Fue que el nacimiento de Juan debía quedar perfectamente enlazado con el nacimiento de Jesús, y ser Juan consagrado a su servicio.

También, como descubrí, encierra un profundo significado. El nombre del sacerdote piadoso, Zacarías, significa Ja ha recordado (Ja es una abreviatura del nombre hebreo de Dios). El nombre de su mujer Elisabet significa Dios de (el) juramento. Es como decir que el Dios del juramento ha recordado, o que Dios ha recordado el pacto que había hecho con Israel. Algo que está presente en la profecía del mismo Zacarías (Lucas 1:72-75). Lucas 1:57-63 narra como de la unión de Elisabet y Zacarías nace un hijo favorecido por el Señor (favorecido de Jehová según el nombre de Juan en hebreo).

Dios recordó sus promesas de salvación, no sólo para con su pueblo, sino para toda la humanidad. Aunque en torno a Juan dejó claros sus sentimientos con Israel. Dios no olvida ninguna de sus promesas.


Mª Auxiliadora Pacheco


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Mª Auxiliadora Pacheco Morente

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