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ALGUNAS TÁCTICAS DE LOS ABUSADORES

Mª Auxiliadora Pacheco Morente

 

El hombre perverso promueve contienda, y el chismoso separa a los mejores amigos. Proverbios 16:28.

 

Las palabras del chismoso son como bocados suaves que penetran hasta las entrañas. Proverbios 18:8.

 

Yo conozco de sobra algunas de las tácticas que usan los abusadores y abusadoras que andan por esta vida. Aunque por mis estudios algo del tema, donde las he aprendido es en la universidad que te da las mejores lecciones y las más duraderas: la vida. Y aunque, por causa de las desgraciadas noticias que salen en los telediarios, se suele asociar a un abusador con la pareja o expareja de una mujer maltratada, o con un violador, el ámbito de los abusos es mucho más amplio. No tiene que ver solamente con el área sexual, o relacionado con la sexualidad de las relaciones de pareja. Puede abarcar muchos aspectos, y darse en el ámbito familiar de unos miembros hacia otros, en el trabajo, en las relaciones de vecindad, etcétera. Yo me quiero centrar en el maltrato psicológico y social, que normalmente suele darse entre iguales.

En los tiempos bíblicos existía otro lenguaje para hablar de esa temática, pero son abundantes los pasajes que hablan de las relaciones humanas, y como las pervierten algunas personas para su propio provecho, o, peor aún, por el simple gusto de hacer daño. Los dos textos citados son una muestra de dichos pasajes. Como es bien sabido, somos criaturas sociales, necesitamos relacionarnos unos con otros, y procurar que las relaciones sean sanas y correctas. Como todas y todos somos diferentes, y tenemos diferentes maneras de pensar, es inevitable que haya personas con las que nos sintamos más afines que con otras, y que haya áreas de roce o incluso de choque. Pero el recluirnos simplemente entre los que son afines a nosotros nos empobrece. También puede dar lugar a personas que no sepan en que grupo meterse, porque están cerrados a que entren personas nuevas. Un roce o choque ocasionales entran dentro de lo normal en la vida. Algo completamente distinto es buscar de manera premeditada la humillación, el desprecio y la expulsión o el aislamiento social de una persona.

El maltrato verbal se suele asociar a cuando una persona la emprende a gritos e insultos contra otra, machacándola, queriendo imponerse por la fuerza, en lugar de buscar una solución dialogada y aceptable a un conflicto. Hay que aclarar que puede darse el caso de que el supuesto conflicto esté solamente en la cabeza del gritón o gritona. Puede ver en la otra persona características que no posea realmente, o exigirle cosas que, como mucho, se pueden solicitar amablemente, y cuando se recibe un no, hay que respetarlo y aceptarlo.

Pero el maltrato verbal abarca más aspectos, que muchas veces se pasan por alto. Abarca también comentarios degradantes, insultos, observaciones humillantes sobre la falta de atracción física, inferioridad o incompetencia, acusaciones, burlas y gestos humillantes, etcétera. Algunas frases de violencia verbal que pueden citarse son: ¡Tú no aprendes! ¡Eres un/a inútil! ¡Gordo/a! ¡Feo/a! ¡No haces nada! (Estando haciéndolo). Asimismo pueden utilizarse el sarcasmo, el comentario burlón y las comparaciones malintencionadas con otras personas: “Fulanito/a se las sabe todas, tú no das una ni por casualidad”. Poner apodos, mensajes ofensivos y utilizar un lenguaje sexual indecente son otras muestras de violencia verbal. El desánimo, la falta de autoestima y el daño psicológico son demoledores, sobre todo si se da hacia niños o adolescentes.

El maltrato psicológico y social normalmente son más difíciles de detectar, pero dejan  tantas secuelas, como cualquier otro maltrato.

El maltrato psicológico ocurre dentro de un grupo, que puede ser la unidad familiar, la escuela, etcétera. Tiene las siguientes manifestaciones: humillaciones, exclusión (incitando al grupo a que no estén con él/ella o que no le hablen), amenazas, insultos, el descrédito y desprestigio, realizados de manera intensa o prolongada. Este maltrato provoca un daño psicológico en la persona que lo sufre que la incapacita para defenderse. Para quien se extrañe de esta actitud, la víctima, como en otros maltratos, llega a asumir que ser tratada de esa forma es “lo normal”. Aunque no llegue a darse el maltrato físico, hay un alto riesgo de que llegue a darse en los casos en los que el maltrato psicológico es intenso y reiterado, especialmente en los casos donde semejante conducta no sea reprobada y atajada.

El maltrato social es el que se le ocasiona a la víctima ante otras personas, buscando aislarla del grupo. Se ha definido como el que se manifiesta en la propagación de rumores descalificadores y humillantes que pretenden la exclusión y aislamiento del grupo.

El rechazo, ignorar su presencia y no dejarlo participar en actividades propias del grupo lo aísla. Los efectos son especialmente graves en niños y adolescentes, que necesitan relacionarse con sus iguales para su desarrollo psicológico y el aprendizaje de habilidades sociales. Es muy probable que en el futuro tengan problemas para relacionarse adecuadamente con otras personas.

A estos maltratos pueden sumarse el acoso escolar o laboral, y el maltrato económico. Los primeros son suficientemente conocidos. El maltrato económico, en el caso de niños o adolescentes se da cuando se le destruyen o quitan su comida y/o propiedades. Se manifiesta cuando se le roba o exige el dinero que lleva al centro educativo, le roban sus pertenencias, o se esconden o destruyen sus posesiones. En el caso de los adultos, el maltrato económico puede ser todavía más grave, al exigirle el control o privarle de sus ingresos o propiedades. También puede manifestarse, sobre todo en el caso de mujeres que se dedican a las tareas domésticas o al cuidado de otros familiares, en estarle diciendo que de dónde viene el dinero, quién  paga la casa, etcétera.

Volviendo a los textos que he citado al principio, lo más bonito (en el sentido irónico de la expresión), son las mañas que utilizan casi todos los abusadores y abusadoras. Son encantadores/as con aquellos a los que les conviene. Regalan lisonjas, alabanzas, incluso regalos materiales para hacerles bajar la guardia ante sus maquinaciones. Por eso dice Proverbios que sus palabras son “como bocados suaves”. Una vez que han conseguido hacer bajar la guardia a quienes eligen para llevar a cabo sus propósitos, comienzan a hacerse las víctimas, a llorarles. Si ha habido de forma previa maltratos públicos y evidentes, dirán que no son tan malos, que actuaron así por tales o cuales motivos. Finalmente, dirán que fulanito o menganita son de tal o cual manera, y/o que hicieron esto o aquello. Y si encarta, su familia y personas cercanas. El resultado que buscan, y que desgraciadamente consiguen en muchos casos, es el descrédito y/o aislamiento de sus víctimas en su entorno social. No participemos de sus chismes y enredos. Termino haciendo un firme llamado para no dejarse envolver con las telas de araña que tejen estas personas, convirtiéndose así en marionetas de sus malos propósitos.

 

Mª Auxiliadora Pacheco

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