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    Capítulo 22

ASIRIA Y LOS REYES BÍBLICOS
(II)

El Imperio Neoasirio ha proporcionado inscripciones con referencias al menos a 10 monarcas de la Biblia durante más de 200 años, desde el reinado de Omri hasta el de Manasés. Quizás la más curiosa e interesante es la referencia en la que Senaquerib le “da la razón” al relato del Antiguo Testamento, tanto en el asedio del rey Ezequías en Jerusalén como el inexplicable abandono del sitio de la ciudad.

Después del rey Manahem (descrito en el artículo del domingo pasado) la sucesión al trono de Israel fue cruenta, como era habitual en este periodo de Israel. A los dos años de reinar su hijo Pekaía en el año 737 aC, le usurpó el trono un oficial de su ejército llamado Peka. Posiblemente apoyado por la clase adinerada, opuesta a pagar el costoso tributo exigido por Asiria.

Peka se unió a una coalición anti-Asiria dirigida por Rezín de Damasco, con la participación de otros reyes como los de Ascalón, Gaza y Tiro. La respuesta del monarca asirio Tiglat-Pileser III fue contundente. Comenzó una campaña militar por la costa fenicia hasta las ciudades filisteas. Tras someter los estados costeros, sitió Damasco. Mientras tanto, con parte del ejército se apoderó de todas las ciudades de Israel, excepto Samaria.

Según la información fragmentaria de sus anales, destruyó Damasco y ejecutó a su rey Rezín. Destronó al rey Peka de Israel y puso en su lugar a Oseas. Además, realizó la primera deportación llevándose 13.520 israelitas a las provincias del Imperio.

El reino de Judá no sufrió la campaña militar de Tiglat-Pileser III, pues se mantuvo al margen de la coalición anti-Asiria a pesar de las presiones que había recibido de los estados vecinos que llegaron incluso a invadirla. Su rey, Acaz, pidió ayuda al rey asirio, a quien pagó tributo.

Estos datos coinciden y se complementan en la narración bíblica del libro 2 Reyes 15:23-29, 16:5-9 y en los anales asirios, entre ellos los textos siguientes:
ANET (Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament) 283-284 J.B. Pritchard “Ellos derrocaron a su rey Pecaj y yo puse a Oseas como rey sobre ellos. Recibí de ellos 10 talentos de oro, 1000 (?) de plata como su tributo, el cual yo lleve a Asiria.
ANET 282 “Recibí tributo de... Sanipu de Bit-Ammón, Salamanu de Moab, ... Mitinti de Ascalón, Acaz de Judá...

En los últimos días del reino de Israel la situación había llegado a ser extrema, pagaban un alto impuesto al Imperio con unos recursos muy limitados. Posiblemente aprovechando la sucesión del trono asirio, el rey Oseas dejó de pagar tributo, confiando en el apoyo de Egipto. Salmanasar V respondió sitiando Samaria y apresando a Oseas. Después de tres años de asedio, capituló la ciudad en el año 722 aC. Por este tiempo murió Salmanasar, y el usurpador Sargón II se atribuyó la victoria y la deportación de 27.290 israelitas, según describe en sus memorias.

El reino de Israel había dejado de existir. La política Asiria se usó en Samaria, es decir, Sargón no solo deportó sus habitantes a tierras lejanas, sino que además trajo gentes de otros pueblos igualmente sometidos para repoblarla, formando una nueva provincia asiria con su gobernador al frente.

Las inscripciones descubiertas en el palacio de Sargón II en Khorsabad describen estos acontecimientos, coincidentes con los registros arqueológicos de los niveles VI y VII de Samaria y con los textos de la Biblia en el libro 2 Reyes 17:1-6, 24.

Una de las inscripciones dice: “... combatí contra ellos... 27.290 de sus habitantes me llevé, cincuenta carros tomé para mis tropas reales... Samaria modifiqué y la hice más grande que antes. Gentes de las tierras por mí conquistadas hice residir en ella, establecí a uno de mis eunucos como gobernador sobre ellos, y les impuse tributo...” (Mario Liverani. Más allá de la Biblia p.175).

Tras la muerte de Sargón II en el año 705 la situación en Judá empezó a cambiar. Como en anteriores ocasiones, la sucesión del trono asirio provocó inestabilidad en el Imperio. Los estados sometidos, entre ellos Judá, dejaron de pagar los pesados tributos. Su rey, Ezequías, se rebeló confiando en el apoyo de Egipto y la unión de Sidón, junto con Ascalón y Ecrón.

El hijo y sucesor de Sargón, Senaquerib, después de varios años, consolidó su trono y terminó con la rebelión de Merodac-baladán en Babilonia. En el año 701 aC dirigió su ejército hacia occidente sometiendo a los estados sublevados.

Un documento excepcional, que contiene los anales de Senaquerib, es el prisma hexagonal de arcilla encontrado en Nínive y adquirido en 1830 por el coronel Taylor. Tiene una altura de 38 cm y 500 líneas escritas en lengua acádica. Describe 8 campañas militares del rey asirio. En su tercera campaña, narra la conquista de 46 ciudades de Judá y la deportación de 200.150 personas. Aunque no menciona a Laquis, la principal ciudad de la Sefela, si está representado el asedio en las paredes de su palacio en Nínive.

Senaquerib se jacta de tener encerrado en Jerusalén al rey Ezequías, aún habiéndole pagado un alto tributo. Resulta enigmático, el abandono del asedio a Jerusalén cuando tenía controlado todos los demás estados vasallos, incluido Babilonia. La Biblia indica que hubo una actuación divina. Algunos autores señalan que se desató una epidemia en las tropas, otros indican los rumores del ejército enviado por Egipto contra él, lo cierto es que la ciudad no fue conquistada y quedó libre.

Es interesante las semejanzas descritas sobre la campaña militar de Senaquerib, realizada en la narración bíblica de los libros 2 Reyes 18:13 a 19:37, e Isaías 36:1 a 37:38 y los anales del soberano asirio. Así como las referencias que éste hace del rey Ezequías.

Una parte de la trascripción del prisma hallado es la siguiente:
ANET 288 J.B. Pritchard “... En cuanto a Ezequías, el judío, no quiso someterse a mi yugo. Yo puse sitio a 46 de sus ciudades poderosas, fortalezas amuralladas... las conquisté por medio de rampas... Saqué como botín de ellas 200.150 personas... A él mismo lo hice prisionero en Jerusalén, su residencia real... El mismo Ezequías... me envió más tarde a Nínive, mi ciudad señorial, 30 talentos de oro junto con 800 talentos de plata, piedras preciosas...”

Terminamos mencionando al rey de Judá, Manasés. Su largo reinado lo comenzó en los últimos años de Senaquerib. Este monarca asirio fue asesinado por dos de sus hijos mayores en lucha por el poder, tal como informa el texto bíblico. Al final le sucedió en el año 680 aC su hijo menor Esarhadón, a quien había nombrado heredero.

En un prisma de arcilla del reinado de Esarhadón se hace referencia a Manasés, concretamente están recogidas las aportaciones económicas realizadas por el monarca judaita y de otros reyes sirio-palestinos, que sirvieron para sufragar las construcciones en Nínive.

Otro rey asirio que alude a Manasés es Asurbanipal. Conocido por su afición a la cultura, reunió una biblioteca de miles de tablillas cuneiformes, de las cuales, parte de ellas han sido recuperadas.
Asurbanipal siguiendo la política expansionista de sus predecesores, logró conquistar definitivamente Egipto. Aplastó las rebeliones promovidas por el faraón Tirarka, huido hacia el sur después de que su padre Esarhadón conquistara la capital, Menfis. Para estas campañas militares, Asurbanipal, utilizó medios materiales y humanos de sus estados vasallos, como Judá, indicándolos en sus anales.

El reinado de Manasés es descrito en la Biblia en los libros 2 Reyes 21:1-18 y 2 Crónicas 33:1-20, y las inscripciones asirias encontradas respectivamente son:
ANET 291 J.B. Pritchard “Convoqué a los reyes del país de Hatti y del otro lado del río (Éufrates): Ba´alu, rey de Tiro, Manasés, rey de Judá, Qaush-gabri, rey de Edom... En total 22 reyes del país de Hatti, de la costa y del interior del mar. A todos ellos dí órdenes y arrastraron penosamente y con dificultades desde las montañas donde se encuentran hasta Nínive, mi real ciudad, grandes vigas, postes altos, traviesas alargadas de cedro y ciprés, producto del monte Sirara y del monte Líbano...”

ANET 294-5 J.B. Pritchard “Puse en movimiento mis fuerzas escogidas, con que Assur e Ishtar habían llenado mis manos, y derechamente me encaminé al país del Egipto y de Nubia. En el curso de mi campaña trajeron ante mí su importante presente y besaron mis pies Ba´alu, rey de Tiro, Manasés, rey de Judá... He hecho a estos reyes acompañar a mi ejército...”

Francisco Bernal



Índice de Capítulos

Crónicas de Tiglat-Pileser III
Sargón y posiblemente su hijo Senaquerib
Prisma de Senaquerib
Esarhadón

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